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WASHINGTON, 23 (EP/AP)

El medicamento Viagra podría ayudar en el tratamiento de la dilatación cardiaca producida por una elevada presión sanguínea, según exámenes realizados en animales.

Existen planes para realizar ensayos que ayuden a determinar si pueden registrarse resultados similares en los humanos, teniendo en cuenta el amplio empleo de este medicamento para tratar los problemas de erección masculina.

La medicina, cuyo genérico es conocido como sildenafil citrate, frenó e incluso revirtió algunas dilataciones de corazones de ratones con tensión sanguínea elevada, señalaron investigadores liderados por el doctor David A. Kass, de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

«La dilatación cardiaca representa una condición médica grave y es un indicio común de un fallo cardíaca que puede ser fatal», sostuvo Kass. Asimismo, expresó que los descubrimientos «sugieren posibles terapias en el futuro, incluyendo al sildenafil, que tiene el beneficio adicional de que ya ha sido considerado seguro y efectivo para otras condiciones médicas» de disfunción sexual masculina.

El informe, que se publicó en la edición web de la revista Nature Medicine, no sorprendió al doctor William B. White, titular del área de hipertensión del Centro de Salud de la Universidad de Connecticut.

White, que no integró el equipo de investigaciones de Kass, indicó que el sildenafil fue descubierto originariamente por investigadores que estudiaban la presión sanguínea y enfermedades cardíacas.

La medicina, sin embargo, sólo es efectiva por un período corto de tiempo, indicó. Debería tener un efecto más prolongado para ser útil en el tratamiento de corazones dilatados, sostuvo.

El doctor Richard Devereux, de la Facultad de Medicina Weill Cornell de Nueva York, coincidió en que el sildenafil tiene un efecto demasiado corto como para ser una medicina práctica para las personas con corazón dilatado. «Sin embargo esto constituye una clave que personalmente encuentro muy atractiva y potencialmente importante», declaró en una entrevista telefónica.

El trabajo fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud, el Laboratorio Peter Belfer Laboratory para Investigación de Fallas del Corazón, la Fundación Uehara, la Asociación Cardiológica Estadounidense, la Sociedad Psicológica Estadounidense y la Fundación Familia Bernard.