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MÉRIDA, 24 (EUROPA PRESS)

Un equipo de investigadores que trabajan en la Universidad Extremeña (UEX) han demostrado a través de su trabajo que la leche materna que ingieren los bebés lactantes ayuda a los recién nacidos a mantener un ciclo estable de sueño.

Tal y como señalo en una entrevista concedida a Europa Press Televisión el autor de la tesis de investigación y científico del Departamento de Fisiología Animal de la UEX, Javier Cubero, la leche de la madre que toman los niños lactantes contiene una gran cantidad de aminoácidos triptófanos que consolidan el ritmo del sueño.

Por ello, Cubero se ha dedicado a investigar esta sustancia para «ver cómo influye en el sueño y en la regulación de los ritmos biológicos». Asi, el investigador remarcó que su tesis «se ha centrado principalmente en las etapas iniciales, en lactantes y en animales con una etapa de desarrollo inicial».

De este modo, antes de investigar cómo influye la leche materna en el desarrollo del sueño de los bebés, Cubero experimentó controlando el sueño de aves, como las tórtolas, ya que usó «un modelo animal de laboratorio que tenga un hábito diurno como el hombre, porque el resto de los animales, como cobayas, ratones o conejos tienen un hábito nocturno, duermen por el día».

Así, tras varias pruebas con las aves y el sueño de los animales, se pasó a evaluar la importancia de la leche materna en el sueño del niño y se llegó a la conclusión de que los triptófanos «influyen, dependiendo del momento del día, dentro de un período de 24 horas, en el sueño y en la regulación de los ritmos biológicos».

Las leches artificiales existentes contienen una dosis de triptófanos constante, mientras que la leche materna dosifica las dosis de esta sustancia durante el día, con lo que «tener los valores diferentes a lo largo del día va a regular el sueño».

Además, Cubero aseguró que para el sueño del bebé «lo principal son los niveles de estaminoácidos» y dijo que esto es algo que las leches artificales no contemplan, puesto que «tienen valores iguales a lo largo de las 24 horas, cosa que en la leche materna varía a lo largo del día».

Asimismo, indicó que para que un bebé duerma unas ocho horas diarias, que es lo aconsejable, debe tomar leche de la madre, aunque en el caso de que la mujer fuese incapaz de dar el pecho a su hijo recomendó «darles las tomas a la misma hora, intentar introducirle alguna por la noche a la misma hora, que esté en un ambiente relajado o que el niño duerma solo en una habitación sin hermanos».

INCREMENTAR LA MELATONINA

Por su parte, la catedrática de Fisiología en la UEX y coordinadora de la investigación, Carmen Barriga, precisó que los triptófanos que permiten estabilizar el sueño proceden de la hormona melatonina, «una hormona que tiene muchas propiedades y que está muy de moda ahora porque es la hormona antienvejecimiento».

No obstante, recalcó que la importancia de esta hormona es que «marca el ritmo del sueño y de la vigilia», por lo que estudiaron si podrían conseguir aumentar los niveles de esta hormona «y que ésta produjera mayor capacidad para dormir o para estar en vigilia».

Además, coincidió con Cubero a la hora de señalar que «la mejor leche para el niño es la materna, porque las artificiales intentan copiar el patrón de referencia de la materna». Esta conclusión procede de la prueba de que «los niños que se alimentaban con leche materna dormían con unos niveles mayores que los alimentados con leche artificial».

A este respecto, Barriga aclaró que la leche de la madre «es el alimento perfecto para el niño, tiene todos los componentes, desde el punto de vista nutritivo e inmunológico». También destacó que la lactancia materna favorece que «a través de la leche al niño le pasen hormonas de la madre, que hacen que el niño tenga una mejor relación con el entorno».

SUEÑO FUNDAMENTAL

El objeto de las investigaciones –lograr periodos de sueño estables– surge porque «el sueño es fundamental para el desarrollo del niño, ya que durante el sueño se duerme porque el organismo lo necesita pero, además de ello, ese periodo de la vida el organismo lo utiliza para otras muchas funciones».

Algunas de estas funciones son «que el sistema inmune se activa, se libera la hormona del crecimiento, que es fundamental para que el niño tenga un desarrollo óptimo, por lo que si el niño duerme mal, los problemas para su desarrollo son tremendos».

«El problema del sueño en los niños es un problema bastante complicado donde intervienen muchos parámetros, como la familia, el entorno, el hábito, la conducta con el niño de día y de noche, pero por supuesto, una de las cosas que influye positivamente es la nutrición del niño, la leche del niño», señaló Barriga.

Por último, la coordinadora de la investigación remarcó que la estabilidad del ciclo del sueño y la vigilia también es muy importante en los ancianos porque carecen de triptófanos en su alimentación. Por ello pretenden, a raíz de sus investigaciones, que «las personas de edad avanzada que tienen problemas de sueño tomaran una cantidad de alimentos que tuvieran una cantidad importante de triptófanos por la noche».

Así, la idea de los investigadores es hacer un «potito» que tomarían los ancianos «durante el día y por la noche para aumentar los niveles de la hormona melatonina y de esta manera la persona anciana tendría un sueño mucho más reparador y por el día estuvieran mucho más despiertos, porque el problema no es sólo que no duerman, sino que por el día estén adormilados».