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BARCELONA, 28 (EUROPA PRESS)

El tiempo de espera para ser tratado de dolor crónico y aliviar los síntomas de esta afección supera los cuatro meses en algunos hospitales, como el Josep Trueta de Girona o el Vall d»Hebron de Barcelona, según informó hoy la coordinadora de la Unidad del Dolor de este primer centro sanitario, Carme Busquets.

Busquets, que hoy participó en el III Simposio de la Sociedad Catalana del Dolor que se ha celebrado en Barcelona, aseguró que «cuatro meses es mucho tiempo cuando el enfermo sufre un dolor permanente e insoportable». «Cuando les atendemos, muchos nos dicen que llevan 20 años con este dolor», señaló.

La falta de unidades del dolor en los hospitales españoles es una de las principales preocupaciones de la Sociedad Española del Dolor (SED). Su presidente, Manuel Rodríguez, aseguró hoy que «en muchos casos el hecho de que exista una consulta de dolor en un centro sanitario depende de que haya un médico interesado en este tema».

FALTA DE PERSONAL EN LAS UNIDADES DEL DOLOR.

La SED tiene censadas 94 unidades del dolor en los hospitales españoles. «Existe falta de personal porque la mayoría de quienes se dedican a ello son anestesistas y existe un déficit general de estos especialistas», aseguró el coordinador de la Unidad del Dolor del Vall d»Hebron, Carlos Barutell.

A pesar de ello, «la mitad de los enfermos que se atienden en la unidad de dolor de un hospital podrían ser tratados en la atención primaria», explicó Rodríguez, quien reclamó «más formación de los médicos de cabecera» en el tratamiento del dolor crónico.

PIDEN MAYOR FORMACION DEL MEDICO DE PRIMARIA.

De hecho, la Sociedad Catalana del Dolor, presidida por el propio Carlos Barutell, ya hecho llegar a la consellera de Salud, Marina Geli, la necesidad de impulsar la formación de los médicos de primaria a la hora de tratar a este tipo de enfermos.

El perfil habitual de un español afectado por esta dolencia es una mujer de 53 a 55 años que sufre dolor crónico en la rodilla, según informó Rodríguez, jefe de la Unidad de Dolor del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Un estudio realizado por la SED advierte de que los pacientes esperan una media de cinco años antes de ser derivados a las unidades de dolor. La investigación, realizada entre 594 ancianos mayores de 65 años de edad tratados en 15 hospitales, constata que los afectados llevan una media de 9 años sufriendo esta situación.

4,5 MILLONES DE ESPAÑOLES CONVIVEN CON DOLOR CRÓNICO.

Los expertos calculan que en España hay 4,5 millones de personas con dolor crónico. «La mayoría lo acepta como algo normal», aseguró Rodríguez, quien destacó que el 75,3% de los encuestados cree que soporta mejor el dolor gracias a las creencias religiosas.

El 68,8% de estos enfermos considera que su dolencia perjudica su calidad de vida, el 43% sufre trastornos del sueño, el 36% padece depresión y el 58% considera que este dolor le ha afectado directamente sus relaciones familiares.

Más de la mitad de afectados por dolor crónico mayores de 65 años recibe analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos. Sin embargo, Rodríguez advirtió de que «estos últimos fármacos se deben usar con precaución porque reducen el efecto de los medicamentos contra la hipertensión y la diabetes».

Precisamente, el mismo estudio destaca que el 60,6% de los participantes en la investigación era hipertenso, un 25% tenía el colesterol elevado y un 22,1% padecía diabetes.

APUESTAN POR EL USO DE OPIÁCEOS.

Estos expertos defendieron la necesidad de tratar a estos pacientes con opiáceos, como morfina si no responden a otros fármacos, una postura que no está exenta de polémica entre los especialistas.

Rodríguez aseguró que sólo el 1% de las personas que sufren dolor crónico en España se trata con opiáceos potentes, cuando en otros países europeos su utilización es más elevada. «Si esta dolencia no se alivia con analgésicos o antiinflamatorios esto está indicado», añadió.

En el mismo sentido se expresó Barutell, quien apostó por «cambiar la mentalidad» de algunos médicos, que mantienen que la administración de opiáceos «puede provocar adicción y síndrome de la abstinencia en caso de interrumpir el tratamiento», lo que calificó de «falsos mitos».

Según Barutell, «Con nuestros pacientes mantenemos dosis muy estables de estos fármacos y en cinco años de tratamiento no hemos detectado ningún caso de este tipo en el Hospital Vall d»Hebron de Barcelona», añadió.