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CORDOBA, 31 (EUROPA PRESS)

La nueva Unidad del Dolor Agudo (UDA) del Hospital Reina Sofía de Córdoba ha atendido a un total de 728 pacientes en los primeros ocho meses de 2004, según informó hoy el complejo hospitalario, que destacó que este dispositivo –que comenzó su actividad en abril del pasado año– también registró hasta 1.920 visitas a pacientes ingresados.

En este sentido, el responsable de la UDA, Francisco Gómez Armenta, destacó en una nota remitida a Europa Press que esta prestación permite «reducir ó eliminar» el dolor cuando la analgesia convencional «no es suficiente», gracias al empleo de «técnicas especiales a pacientes que acaban de ser intervenidos en el periodo que transcurre entre las 48 y 72 horas posteriores al acto quirúrgico».

Además, explicó que este nuevo servicio dispensa un «mayor confort y satisfacción a los pacientes hospitalizados» al permitir el control del dolor, la reducción del número de complicaciones tras la cirugía y el descenso de la estancia media de los pacientes intervenidos quirúrgicamente, «ya que el dolor no tratado prolonga el tiempo de ingreso hospitalario», argumentó.

Así, dicho experto en Anestesia subrayó que quiénes más valoran este trabajo «son aquéllos que ya habían sido intervenidos antes sin recibir los tratamientos posteriores de la UDA», puesto que estos enfermos «son quienes realmente saben el dolor que se evitan».

La cirugía de tórax, abdominal alta, traumatología y cardiovascular son las principales intervenciones que motiva la demanda de esta nueva técnicas a las que se suman el empleo de catéteres en curas dolorosas, el abordaje de pacientes con úlceras o amputaciones, entre otras patologías.

Según anunció Gómez Armenta, el Reina Sofía pretende extender esta técnica «a la totalidad de las especialidades quirúrgicas que así lo necesiten y, en general, a todos los pacientes hospitalizados que lo demanden, con el fin de dar solución al dolor agudo que puedan sufrir los enfermos hospitalizados».

Las vías más frecuentes de aplicación de los fármacos (mórficos y anestésicos locales sobre todo) son la intravenosa y la epidural y, en cuanto a las técnicas, destacan la perfusión continua, la analgesia controlada por el paciente (PCA, que consiste en una bomba con medicación dosificada para que la pueda ir administrando el propio paciente) y los bloqueos nerviosos periféricos.

Gómez Armenta explicó que esta medicación se aplica en la sala de reanimación, a la que llegan los pacientes tras ser intervenidos. Una vez que el paciente pasa a planta «se les hace seguimiento durante las siguientes 48 a 72 horas». Con todo, afirmó que este seguimiento se amplía «incluso más», ya que es un «periodo clave en el que suele producirse el dolor agudo postquirúrgico más importante».

MEDICIÓN DEL DOLOR

Para medir el dolor de los pacientes en la UDA se emplea la escala EVA (Escala Analógica Visual) que sitúa en cero la mínima sensación de dolor y en diez la máxima. En este sentido, los profesionales de esta unidad alcanzan su objetivo cuando el dolor se reduce a tres puntos o menos, según dicha escala de medición, ya que por debajo de tres el paciente está bien controlado. En la Unidad de Dolor Agudo trabajan cinco anestesistas, además del responsable de este nuevo área.

El principal objetivo de la UDA es considerar el dolor como una parte esencial del tratamiento y del paciente y, por ello, pretende mejorar la calidad analgésica postoperatoria, no sólo por razones humanitarias y de calidad asistencial, sino para conseguir un mejor curso después de la intervención en los enfermos.

El Reina Sofía también cuenta con una Unidad del Dolor que está situada en el Hospital Los Morales y que comenzó a funcionar en 1994. Los problemas más frecuentes que llevan a los pacientes (no hospitalizados y que ya ha agotado otras medidas terapéuticas) a acudir a dicha unidad son dolores neuropáticos y osteomusculares, aunque en menor medida también se tratan patologías oncológicas, vasculares y cefaleas, entre otras.