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Los expertos, «preocupados» de que las Administraciones «cedan al descenso del interés social por las drogas» y resten recursos

LOGROÑO, 05 (EUROPA PRESS)

El Congreso Nacional de la Sociedad Española de Toxicomanías (SET) celebrado a lo largo de esta semana en el Palacio de Congresos de La Rioja concluyó hoy después de varios días de ponencias y mesas redondas con más de 300 expertos, expertos que están de acuerdo en su «preocupación» por las «cifras de consumo de drogas existentes actualmente» en España, «que son de las más elevadas en el contexto europeo».

«A pesar de que los problemas generados por el consumo no tienen la gravedad que tuvieron hace unos años», sí «suponen un riesgo para el futuro, porque sobre todo se concentran en los más jóvenes». Esta es la principal conclusión del cónclave que ha congregado en Logroño a los expertos en distintos campos y drogas, que también han alertado de los trastornos mentales asociados de las drogas.

«El consumo tan elevado de cannabis y cocaína, que son sustancias capaces de inducir trastornos mentales secundarios, supone un factor añadido para seguir prestando una atención fundamental a los trastornos mentales asociados que coexisten con las drogodependencias agravando seriamente su pronóstico», dicen las conclusiones. Ya en el terreno de cada ámbito, sobre el cannabis aseguran que es necesario «desmitificar la baja percepción del riesgo y peligrosidad del cannabis, especialmente en la población más vulnerable: los adolescentes y los jóvenes».

Los científicos y expertos dicen que hay «abundante evidencia científica de que el consumo prolongado genera psicopatologías asociadas y otros problemas sanitarios» y señalan que «es necesario reconducir el modelo de intervención asistencial sobre cannabis en España». Sobre el alcohol, recuerdan que sigue siendo, y «con mucha diferencia», la droga «de más prevalencia en el consumo y la que más patologías ocasiona en poblaciones de todas las edades». Hay nuevas iniciativas en el tratamiento del alcoholismo que han demostrado su eficacia y seguridad, tanto desde el punto de vista farmacológico como en la intervención breve para bebedores de riesgo.

Las conclusiones hablan del tabaco y ponen de manifiesto la «gran capacidad adictiva» de la nicotina, incluso «superior a la heroína». Por eso, una vez más, hay que «insistir en las medidas de prevención con los más jóvenes, para retrasar la edad de inicio al consumo», porque está «comprobado científicamente que en una carrera adictiva no es tan importante la sustancia por la que se empieza como la edad de inicio al consumo». Por los «elevados costes» que tiene el tabaquismo en España, se reclama «una política agresiva de tratamientos de tabaquismo».

En el Congreso se habló también del ámbito asistencial, un terreno en el que se apuesta por «seguir avanzando en mejorar la calidad asistencial basada en la evidencia científica incrementando la eficiencia para optimizar los recursos existentes». Los expertos reunidos en Logroño mostraron su «preocupación» ante la posibilidad de que las distintas Administraciones «cedan al descenso del interés social por las drogodependencias, provocando un desvío de recursos hacia otras prioridades».

En cuanto al ámbito laboral, las personas que estudian el mundo de la drogodependencia dicen que hay que «implantar programas en los centros de trabajo dirigidos a la prevención, tanto de la dependencia como enfermedad como de los consumos de drogas en cuanto a conductas prevenibles». Para ello, se necesita «la colaboración de todos los agentes sociales (empresarios y sindicatos) salvaguardando todos los derechos de los trabajadores».

También se refieren las conclusiones al ámbito del deporte y señalan que es «recomendable» ir más allá de «abordar el problema del dopaje únicamente en deportistas de élite» y ampliar la intervención a todas las personas que practican cualquier deporte, con especial atención a los más jóvenes. Se debe evitar que «se cree la cultura de asociar el consumo de una sustancia con mayor rendimiento porque el deporte es salud y el dopaje es contrario al principio de protección de la salud».

Asimismo, los expertos coinciden en la necesidad de seguir «potenciando la investigación, tanto clínica como básica», para mejorar las intervenciones preventivas, asistenciales y de reinserción social. Abogan por mantener o aumentar la investigación y por coordinar la que se realiza en diferentes países, por «buscar políticas comunes transnacionales, porque los consumos de sustancias adictivas están globalizados».