.

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

El Consejo de Ministros aprobó hoy un Real Decreto para determinar los productos que han de considerarse frescos y perecederos, demás productos de alimentación y productos de gran consumo. De este modo, puede aplicarse con mayor seguridad jurídica el régimen especial de pago a proveedores del comercio de la ley de Ordenación del Comercio Minorista.

La ley 3/2004, de 29 de diciembre, estableció un plazo de tres meses al Gobierno para determinar una definición de estos productos y dicha concreción se ha efectuado conjuntamente entre el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Además, para la elaboración de la norma, se ha contado con la opinión de las asociaciones más representativas de la industria y la distribución y de las Comunidades Autónomas.

De acuerdo con esta modificación legal, se ha recogido un listado de los productos frescos y perecederos que están sujetos a una obligación de pago a los proveedores en un plazo máximo de 30 días. Así, se establece en el Real Decreto como productos frescos y perecederos «aquellos que por sus características naturales conservan sus cualidades aptas para comercialización y consumo durante un plazo inferior a 30 días o que precisan condiciones de temperatura regulada de comercialización y transporte». Entre ellos se encuentran: pan, bollería y pastelería del día, pastas, carnes, pescados, frutas y verduras, huevos, zumos y batidos, entre otros, tanto frescos como refrigerados o congelados.

Además, se ha concretado una definición de lo que ha de entenderse por demás productos de alimentación y por productos de gran consumo, que están sujetos a una obligación de pago a los proveedores en un plazo máximo de 60 días.

Según la definición establecida, se entiende por otros productos de alimentación «los demás productos alimentarios de cualquier naturaleza, sólidos, líquidos, naturales o transformados, que por sus características, aplicaciones, componentes, preparación y estado de conservación sean susceptibles de ser habitual e idóneamente utilizados para la normal nutrición humana, como fruitivos o también como productos dietéticos, en casos especiales de alimentación humana».

Quedan incluidos también en esta definición las bebidas alcohólicas, las aguas envasadas, los refrescos, las sales, especias, infusiones, edulcorantes y aditivos utilizados para el consumo humano. Por su parte quedan excluidos «los productos que aun contando con las características descritas en el apartado anterior, tengan la consideración de medicamentos, de acuerdo con la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del medicamento, y sea preceptiva su venta en farmacias».

Finalmente, los productos de gran consumo se definen como «aquellos fungibles de compra habitual y repetitiva por los consumidores y que presenten una alta rotación». Entre los productos de droguería y limpieza se encuentran los detergentes, lavavajillas, lejías, bolsas de basura, entre otros.

La relación de productos de perfumería e higiene personal está integrada por jabones, desodorantes y pastas de dientes, entre otros, mientras que la de productos de gran consumo la componen productos destinados a la alimentación de mascotas y demás animales de compañía y baterías y pilas de uso doméstico, entre otros.