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BARCELONA, 14 (EUROPA PRESS)

Un 42% de los niños de entre 6 y 12 años cruzan los semáforos en rojo, a pesar de que en un 64,5% de los casos aseguran ir acompañados por un adulto. Además, un 21,2% reconoce que pasa corriendo el semáforo en ámbar y en un 71,6% admite que la actitud más adecuada es la de pararse, según un estudio realizado en Barcelona, Madrid y Valencia por la Fundación Real Automóvil Club de Cataluña (RACC).

El estudio, elaborado con una muestra de 600 niños de Barcelona, Valencia y Madrid, constata que un 40,2% de los menores asegura que cruza en rojo «en algunas ocasiones», el 1,6% en «muchas ocasiones» y un 0,1 «siempre».

En Barcelona, un 53% de los niños asegura haber cruzado en rojo «en algunas ocasiones» (50,7%), «en muchas ocasiones» (2%) y «siempre» (0,5%). Mientras que en Madrid, el 32% de los niños afirman haber cruzado en rojo y en Valencia el 63%.

El director médico del RACC, Francesc Bonet, señaló que este estudio pone de manifiesto «la actitud poco responsable de los padres que en varias ocasiones fuerzan a sus hijos a pasar en ámbar» o mantener conductas erróneas en la circulación viaria.

Asimismo, Bonet apuntó que la novedad del informe radica en el «enfoque nuevo» del mismo, ya que «habitualmente el análisis de la seguridad viaria de los menores se aborda a partir de la opinión de los padres». En cambio, en este caso los niños han sido los encargados de comentar y valorar tanto su actitud como el comportamiento de sus padres en el volante o en trayectos a pie por zonas urbanas.

En este sentido, indicó que las entrevistas se han llevado a cabo en colegios con la ayuda de pedagogos. También señaló que las respuestas de los niños pueden ayudar más a la consecución del objetivo del estudio «debido a sus respuestas espontáneas».

LOS PADRES CORREN MÁS Y MEJOR

El informe confirma, por otro lado, que un 55% de los menores de 6 a 12 años considera que su padre corre más al volante y sólo un 11,9% de los niños citan a su madre en este sentido. Sin embargo, el 64,8% de ellos afirma que no les gusta que la persona que lleva el coche corra.

Por contra, un 31,1% de los niños indican que le gusta que el conductor corra. El informe pone de manifiesto que Barcelona es la ciudad donde los menores muestran más afición a la velocidad con un 40,8%, frente a Madrid y Valencia con un 26,8%.

En opinión de los niños, el padre es quien conduce mejor en el 55% de los casos. Un 12,5% considera que todas las personas conducen bien y un 11,9% cita a la madre.

En cuanto a la percepción de los niños ante un semáforo en ámbar, Bonet lamentó que sólo el 46,3% de los niños aseguran que la actitud habitual del conductor debe ser la de pararse, mientras que un 36,8% apunta que depende del tráfico de la vía.

Asimismo, un 93,6% de los menores reconoce que saltarse un semáforo en rojo puede tener consecuencias relacionadas con la seguridad. El 47,7% cita la posibilidad de que alguien salga lesionado y el 46,7 que alguien sufra un accidente.

CONDUCIR CON EL MÓVIL

Por otro lado, casi todos los niños tienen claro que no se puede hablar por teléfono móvil mientras se conduce. En Barcelona y Madrid, esta cifra se sitúa en el 97,5% y en Valencia en el 99%. En este sentido, el 23,2% afirma que la persona que le lleva habla por teléfono mientras conduce.

Según los niños, los conductores valencianos aparecen como los más prudentes, ya que sólo un 14,6% afirma que el adulto que acompaña habla por teléfono móvil mientras conduce, frente al 22,9% de Barcelona y el 25,3% de Madrid.