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DALLAS (TEXAS, EEUU), 18 (EP/AP)

Expertos en pediatría recomendaron hoy a los padres que se aseguren de que sus hijos de entre tres y cuatro años hagan una hora de gimnasia al día y tomen cinco piezas de frutas y/o verduras, conscientes de que la obesidad podría tener sus raíces en los primeros años de vida de un niño.

«Pensamos que podría ser un período vulnerable para comenzar a ganar peso», declaró el doctor Stephen R. Daniels, profesor de pediatría y salud ambiental del Hospital de Niños de Cincinnati.

Daniel fue el autor principal de un documento publicado hoy en la revista «Circulation» de la Asociación Estadounidense del Corazón, que dedicó su número a la obesidad.

La infancia es «también el momento en que los patrones alimenticios son más parecidos a los de los adultos, y también cuando muchos niños desarrollan patrones de actividad física tanto buenos como malos», escribió.

La obesidad infantil se ha convertido en una amenaza tan importante para la salud pública que podría revertir los logros de las últimas cinco décadas en reducir las enfermedades y muertes cardiovasculares, valoró la asociación especializada en temas del corazón.

El doctor Reginald Washington, pediatra experto en cardiología de Denver que lidera un grupo dedicado a investigar la obesidad en la Academia Estadounidense de Pediatría, estimó que los médicos aún necesitan aprender a seguir a los niños que tienen indicios tempranos de obesidad.

«Aquellos de nosotros que hemos estado estudiando este problema, pensamos que la prevención es mejor que el tratamiento», sostuvo Washington. «Una vez que uno es obeso, es muy difícil perder el peso y mantenerse. Si uno tiene el hábito de no comer grandes cantidades … y de ser activo físicamente, eso va a permanecer», afirmó.

Los niños deberían ingerir cinco frutas o verduras al día, además de granos ricos en fibra, y dejar de beber leche o productos lácteos enteros y cambiarlos por desnatados después de los dos años, según la asociación cardiológica.

Además, deberían tener una hora de «juego activo» todos los días y limitar el tiempo de actividades que no requieran ejercicio físico, indicó el documento.

Un niño con exceso de peso corre más riesgo de padecer problemas como la diabetes, la alta presión sanguínea, complicaciones respiratorias para dormir y colesterol elevado.