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PAMPLONA, 20 (EUROPA PRESS)

De cada cuatro mujeres que padecen incontinencia urinaria, sólo una de ellas acude a la consulta, según se explicó hoy en la presentación del congreso nacional de urología que se celebrará el viernes y el sábado en el Baluarte de Pamplona. En este encuentro, en el que participarán 200 urólogos españoles e invitados extranjeros, se tratarán los problemas de alteraciones de la micción, como la incontinencia, la imposibilidad de miccionar y las enfermedades de emisión de orina.

A la presentación de este encuentro acudieron los especialistas Alfredo Ipiens Aznar, jefe del servicio de Urología del Hospital de Navarra; Ignacio Pascual Piédrola, jefe de sección del servicio de Urología del Hospital de Navarra y María Jesús Calvo, directora médica del Hospital de Navarra. Estos urólogos señalaron que la citada proporción es bastante elevada, debido a que las mujeres creen que la pérdida de orina es algo «inherente a su condición».

Sin embargo, los urólogos precisaron que este problema, que afecta principalmente a la calidad de vida de las mujeres, «no es normal», «aunque puede ser consustancial a la edad». Así, «en principio no es normal que una persona de 40 años tenga pérdidas al realizar un esfuerzo; si esa persona tiene 70 años y se encuentra en la menopausia, la pérdida puede ser consustancial a su edad», explicó.

El doctor Ignacio Pascual destacó que las mejores técnicas para prevenir estas pérdidas de orina son el ejercitamiento de los músculos del perineo, mediante unos ejercicios de gimnasia, como los que se realizan tras el parto. En Navarra, hay actualmente 18 enfermas en rehabilitación perianal, «una línea de investigación muy interesante», según destacaron los urólogos. Las circunstancias que agravan este problema son, además de la edad, el estado hormonal y haber dado a luz hace poco tiempo.

Además, el doctor especificó que lo mejor es realizar una micción cada 3 horas, para no crear un problema como el que presentan las vejigas hipoactivas, aquellas que, «por retener un volumen elevado de orina, no tienen capacidad para contraerse, y presentan residuos, infecciones y problemas». Por eso, «es necesario una previsión de las horas en las que hay que ir al baño», aseguró.

GASTO ECONÓMICO

En el mundo, hay cerca de 200 millones de mujeres que padecen este problema. En 1995 se apuntó a un 40 por ciento de las mujeres en el caso de España, aunque se habla de cifras que rondan entre el 20 y el 50 por ciento de las mujeres en edad fértil, esto es, de los 14 a los 60 años.

Uno de los problemas derivados de esta patología es el gran gasto económico que supone más de 120 millones de euros (20.000 millones de pesetas) en absorbentes y compresas en el mundo, que unas veces son financiadas por los pacientes, y en los casos más graves, por la Seguridad Social. Así, Ignacio Pascual señaló que la partida de los gastos más importante de la Seguridad Social era la de absorbentes, algo que, a su juicio, supone un «negocio».

El número de compresas que utiliza una mujer es uno de los factores con los que se mide si padece incontinencia urinaria. El resto, son el número de veces que se va al baño y las veces que se despierta cada personas durante la noche para ir al baño.

OPERACIONES QUIRÚRGICAS

Los problemas urinarios en las mujeres se presentan principalmente como escapes de orina, pero en el hombre, como la imposibilidad de orinar. Estos trastornos pueden solucionarse con una operación quirúrgica mediante la que se implantan cintas libres de tensión. En el caso de las mujeres, se colocan en la zona media de la uretra, y previenen el escape por esfuerzo, el que se produce cuando una persona realiza un ejercicio.

Se realiza con un seguimientos de 5 ó 7 años, y obtiene unos resultados del 92 por ciento. A los cinco años, el resultado es del 80 por ciento. Se realiza mediante una intervención quirúrgica con la que el paciente obtiene el alta en el día o en las 24 horas siguientes.

En Navarra se realizan 150 intervenciones anuales. Estas cintas son una especie de mallas con un trenzado que permite una sujeción sin oprimir la vejiga. Existen entre 8 y 10 modelos diferentes de estos aparatos. En el caso de los hombres, se coloca una especie de hamacas compresivas, pero es una técnica menos desarrollada y que cuenta con una menor experiencia.

AVANCES EN UROLOGÍA

Los expertos en urología evaluarán también los estudios que hay en otros países sobre los últimos avances en farmacología que han permitido crear varios productos contra la incontinencia urinaria. Estos productos están basados en dos moléculas, la solifenacina y la duloxetina, que tienen el efecto de mejorar la incontinencia urinaria y que «mejoran la calidad de vida de estos pacientes».

Según explicó este doctor, las dolencias referidas a la incontinencia urinaria están causadas por tres problemas diferentes, que conducen a la misma situación. La «incontinencia de esfuerzo» es la causada por un problema de movilidad de uretra, cuando la presión del abdomen provoca la salida de la orina. Está basada en la mala transmisión de presiones, y afecta a las personas que al realizar cualquier esfuerzo, como toser o levantar un peso, tienen un escape.

La incontinencia mixta es la que, además de deberse a una mala trasmisión de las presiones, como en el caso anterior, se debe a una irritación de la vejiga. Este segundo tipo es el que presentan las personas que sienten un fuerte deseo de orinar.

El tercer tipo es la incontinencia por un fallo en el esfínter, el músculo que controla los escapes de orina. Esta tipología afecta sobre todo a personas de avanzada edad o a personas que han sido operadas.

Así, la molécula solifenacina ayuda a controlar la incontinencia mixta, las llamadas «vejigas hiperactivas», y la duloxetina resulta beneficiosa a la hora de tratar la incontinencia por esfuerzo, ya que actúa sobre la uretra, aumentando la presión.

OTROS TRASTORNOS DE LA MICCIÓN

En otra de las mesas redondas se tratarán temas de investigación básica de estas dolencias, como la utilización de ingeniería celular para la recuperación de la función de la vejiga o los intentos de reparación nerviosa para tratar problemas de la lesión medular que afectan directamente al funcionamiento de la vejiga.

Este último trastorno de la micción es el causado en accidentes de tráfico, generalmente, afecta en mayor medida a los jóvenes, y lleva consigo problemas de infecciones o de insuficiencias renales. Según afirmó, en Navarra son entre 20 y 30 casos anuales, bastante graves.

Además, en el congreso se revisarán y analizará la efectividad de las técnicas quirúrgicas actuales, fundamentalmente de las cintas sub-uretrales, que se colocan actualmente en la vagina y que «presentan una alta efectividad».

El congreso ha sido organizado por el Servicio de Urología del Hospital de Navarra, en el marco de las actividades científicas de la asociación Española de Urología, que cuenta con el auspicio de la Consejería de salud del Gobierno de Navarra.