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BARCELONA, 27 (EUROPA PRESS)

La esperanza de vida de los enfermos de fibrosis quística nacidos en la década de los 90 es de 40 años, mientras que la media de supervivencia era de cuatro años durante los 60, según datos de la Sociedad Catalana de Neumología.

El doctor Javier de Gracia, neumólogo del Hospital de la Vall d»Hebron de Barcelona, consideró que en los últimos años se ha mejorado mucho el diagnóstico de la enfermedad, pero todavía es necesario avanzar más. Para ello, apostó por el cribado neonatal, es decir, realizar más pruebas a los bebés para identificar los casos lo antes posibles.

Al tratarse de una enfermedad genética y hereditaria, los enfermos de fibrosis quística necesitan que cada padre aporte un cromosoma con alteración genética. Si los padres son portadores de la enfermedad, la probabilidad de tener un hijo afectado es del 25%. Según los expertos, en Cataluña hay un afectado por cada 5.532 personas.

De Gracia destacó que el cribado neonatal «es un gran avance, ya que facilita la detección de niños portadores de la enfermedad y la aplicación de estrategias de seguimientos y profilácticas para evitar, en algunos casos, y retrasar, en otros, las complicaciones inherentes en la enfermedad».

Este experto remarcó que alrededor del 15% de los diagnósticos llegan cuando el paciente es adulto, una cifra que «con la introducción del cribado neonatal irá disminuyendo progresivamente».