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El asma supone un coste económico de 17,7 billones de euros al año en Europa, y una pérdida de productividad estimada en 9,8 billones

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Un millón y medio de europeos con asma grave viven con miedo a morir a causa de un ataque asmático, según los datos de la Encuesta «Luchando por Respirar» hecha pública el pasado lunes, Día Mundial del Asma, por la Federación Europea de Asociaciones de Pacientes con Alergia y Enfermedades Respiratoria (EFA).

Alrededor de 30 millones de personas en Europa tienen asma, una enfermedad que en España afecta al 5% de la población, y se estima que causa la muerte a 180.000 asmáticos cada año en todo el mundo.

Según la encuesta «Luchando por Respirar», uno de cada tres afectados de asma grave considera que su vida social se ve reducida debido a la enfermedad, una de cada cinco personas asmáticas en Europa cree que pierde oportunidades laborales y el 9% considera que les ha impedido ascender profesionalmente.

Además, uno de cada cinco personas con esta enfermedad sufren un ataque de asma grave por lo menos una vez a la semana, en los que se quedan sin aire hasta el punto de ni siquiera poder hablar para pedir ayuda. Según el presidente de ASMA Madrid, Jesús Baglietto, «este sufrimiento es a menudo innecesario».

«En Europa Occidental, una persona fallece cada hora a consecuencia de un ataque de asma y el 90% de estos fallecimientos se podría evitar si hubiera conciencia pública y social sobre la enfermedad, un mejor acceso al sistema sanitario y un cambio en la política medioambiental y sanitaria», añadió.

ELEVADO COSTE SANITARIO.

Por otra parte, el asma supone una carga considerable para los recursos sanitarios (17,7 billones de euros al año en Europa), y una pérdida de productividad estimada en 9,8 billones de euros.

El estudio destaca, igualmente, el importante impacto del asma grave en la calidad de la vida de los pacientes, pues los ataques pueden ser imprevisibles y son causados normalmente por una reacción alérgica a diversos desencadenantes, como el humo del tabaco, la polución y el pelo de animales.

Los síntomas más frecuentes del asma incluyen «toser» y «jadear» y pueden limitar al paciente para una conversación, causar insomnio regular y llevarles literalmente a «luchar para respirar». En este sentido, más de la mitad de los encuestados afirman sufrir ansiedad y tensión debido al asma, y uno de cada cuatro siente que la enfermedad supone un «peligro para la vida».

Más de uno de cada tres afectados considera que su vida social se ve reducida debido a la enfermedad. De esta forma, casi un tercio afirma que el asma les impide salir de vacaciones, el 38% añade que la enfermedad no les deja salir con sus amigos como desearían, casi la mitad da importancia al hecho de no poder tener mascotas y no poder visitar a amigos que las tengan, y el 70% no puede realizar ejercicio físico.

Según Jesús Baglietto, entre las cosas más importantes que el Gobierno podría hacer para ayudar a las personas que tienen asma, destacan la promoción de investigaciones para desarrollar nuevos tratamientos más eficaces, la prohibición de fumar, la gestión de ayudas a los pacientes y más información en Atención Primaria y educadores para controlar mejor la enfermedad.

MAS INVERSION EN NUEVOS TRATAMIENTOS.

En España, los pacientes encuestados reivindican, en mayor medida que en otros países (un 22%), que las autoridades sanitarias competentes aseguren el acceso inmediato a los especialistas cuando se les necesite, así como que se invierta en investigación para nuevos tratamientos.

Por su parte, la EFA pide a la UE que cumpla su promesa de «un alto nivel de protección de la salud» (Artículo 152 del Tratado Europeo) para los ciudadanos de la Unión, poniendo en marcha medidas para conseguir un aire limpio, incluyendo la prohibición de fumar en todos los lugares públicos y puestos de trabajo.

Además, la EFA llama la atención sobre la importancia de la accesibilidad a los especialistas por parte de los pacientes, la financiación total de los tratamientos y de la investigación, así como de la puesta en marcha de campañas de concienciación pública, con el fin de poder asegurar a las personas con asma su participación completa en la sociedad.