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El consumo de tabaco, la hipertensión arterial y la hipercolesterolemia son riesgos comunes a todas las regiones

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

Más de 22 millones de muertes (el 40% de las que se producen cada año en todo el mundo) se deben a diez factores de riesgo prevenibles, según una nueva publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) titulada «Evaluación Comparativa de los Riesgos de la Salud».

Entre estos riesgos, los más importantes a escala mundial, se encuentran la insuficiencia ponderal del niño y la madre, las prácticas sexuales de riesgo, la hipertensión arterial, el consumo de tabaco y de alcohol, la insalubridad del agua, la falta de saneamiento y de higiene, la hipercolesterolemia, el humo de combustibles sólidos en espacios cerrados, la ferropenia y el sobrepeso y la obesidad.

A la suma de todos estos factores se debe, según la OMS, más del 40% de las 57 millones de muertes que se producen cada año en todo el mundo y un tercio de la pérdida mundial de años de vida sana.

No obstante, hay tres factores de riesgo de enfermedades crónicas, como el consumo de tabaco, la hipertensión arterial y la hipercolesterolemia, figuran entre las causas principales de enfermedad en todas las regiones, incluida África.

En la nueva publicación, se hace una estimación del número de casos de defunción y discapacidad provocados por las principales enfermedades que tienen su origen en causas prevenibles y se hace un estudio comparativo de las repercusiones de los 26 factores de riesgo más importantes asociados con las enfermedades y los traumatismos, a fin de ayudar a las instancias normativas y a los investigadores a comparar esos riesgos a nivel mundial.

AUMENTAR LA ESPERANZA DE VIDA.

Asimismo, se muestra la distribución demográfica de los riesgos y se demuestra claramente que son un motivo de preocupación cada vez mayor respecto de todas las regiones del mundo, en particular las más pobres, según Colin Mathers, especialista científico de la OMS encargado de la evaluación de la carga mundial de morbilidad.

Según la OMS, la esperanza de vida sana puede aumentar hasta nueve años en todo el mundo si los gobiernos y las personas aúnan sus esfuerzos en la lucha contra los principales riesgos para la salud, y los habitantes de las regiones pobres del mundo podrían ser los principales beneficiarios.