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MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Las terapias no farmacológicas contribuyen claramente a ralentizar el proceso evolutivo de la enfermedad del Alzheimer, según concluyeron investigadores internacionales en el I Congreso Internacional de Terapias no Farmacológicas para Enfermos de Alzheimer, organizado por Obra Social Caja Madrid y la Fundación María Wolf.

Los estudios ponen de manifiesto que la pérdida de capacidades intelectuales que sufren los enfermos de esta patología puede compensarse estimulando sus capacidades cognitivas, motoras y sensoriales. Según dichos informes, las actividades cognitivas metodológicamente administradas a los enfermos de Alzheimer mejoran su capacidad intelectual, autonomía y bienestar.

Por ello, se han desarrollado una gran cantidad de terapias no farmacológicas que van desde los clásicos ejercicios físicos al masaje Reiki, las terapias biomagnéticas, las Flores de Bach, la aromaterapia, la musicoterapia o las terapias con caballos.

Estos tratamientos tienen como fin último ejercitar las capacidades de los enfermos de Alzheimer para que éstos tengan mejor calidad de vida y no caigan en la depresión y la soledad, sino que luchen contra la enfermedad, sobre todo en las personas que tienen la enfermedad poco desarrollada.

Además, los investigadores y expertos que participaron en este Congreso destacaron la necesidad de introducir el factor intensidad en las terapias no farmacológicas, ya que de este modo resultan mucho más efectivas, así como mantener y continuar en el tiempo estos tratamientos.