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MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Las flores francesas han conseguido todos los premios del Concurso Internacional de Rosas Nuevas de la Villa de Madrid, que se ha fallado hoy en la Rosaleda Ramón Ortiz del Parque del Oeste, un acto que estuvo presidido por la concejala de Medio Ambiente y Servicios, Paz González.

El primer galardón recayó en la rosa de la variedad adabiterse, presentada por el obtentor Michel Adam, que recibió la medalla de oro y el diploma correspondiente. Tanto el jurado internacional como los madrileños han coincidido en la elección del mejor ejemplar, ya que la flor de Adams también ha sido declarada «Rosa de Madrid 2005».

La medalla de plata y trofeo de la Asociación Española de la Rosa fue para el rosal de Georges Delbard, y la medalla de bronce y diploma para otra planta del mismo obtentor.

Otros premios fueron el certificado de mérito al mejor rosal de tipo polianta o floribunda, que consiguió el obtentor B»Panozzo Bernard; el certificado de mérito al mejor rosal de los tipos sarmentoso, arbustivo o cubresuelos, recayó en Alain Meilland, y el premio a la rosa con el mejor perfume se lo llevó Michele Richardier.

Un año más, un rosal de los viveros Francisco Ferrer ha conseguido el galardón a la mejor variedad española. Esta planta de flor también obtuvo el certificado de mérito al mejor rosal del tipo híbrido de té o grandiflora.

A esta 49 edición del Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid se presentaron 63 variedades distintas de rosas de cinco países: Francia, España, Dinamarca, Alemania, Bélgica e Italia.

UN LARGO PROCESO

Con la entrega de premios culmina un largo proceso que se repite en todas las ediciones del concurso. Los rosales que se presentan llegan a la Rosaleda dos o tres años antes del fallo del jurado. Tras su plantación, estos rosales son calificados durante estos años por un jurado permanente que valora, entre otras características, su vigor vegetativo, la cantidad de flor que producen, la resistencia a las enfermedades, la persistencia del color y el perfume.

A esta calificación permanente se le une, el mismo día del fallo del concurso, la valoración y puntuación de un jurado internacional, integrado por renombrados expertos en el mundo de la rosa, quienes juzgan el valor ornamental del capullo y de la flor y la novedad de cada variedad.

Ambas calificaciones, tanto la del jurado permanente como la del internacional, se bareman conjuntamente y es entonces cuando el concurso, de gran prestigio internacional, cuenta con un nuevo ganador.