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SEVILLA, 30 (EUROPA PRESS)

La Insuficiencia Venosa Crónica (IVC), o el síndrome de las piernas cansadas, afecta a más de 360.000 andaluces, una patología que se manifiesta habitualmente en forma de varices, edemas y úlceras en la piel y que causa dolor, pesadez, hinchazón, calambres nocturnos, piernas inquietas y grandes molestias en las extremidades.

Así, una de cada dos andaluzas padecen IVC, ya que se presenta especialmente en mujeres mayores de 40 años, aunque también se da con frecuencia en hombres, según la encuesta «Profesiones de Riesgo y Síndrome IVC» presentada hoy en Sevilla. Tres millones de personas ya presentan varices en España.

Provocada por el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad y ciertas profesiones de riesgo, la IVC se encuentra infradiagnosticada y se calcula que ocho de cada diez enfermos no reciben tratamiento. Al parecer, esta elevada cifra de personas no tratadas se debe a la falsa creencia de que la IVC no es una patología grave, pese a su cronicidad y a su impacto en la calidad de vida del paciente.

Con el objetivo de informar a la población sobre esta enfermedad, la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) y el Capítulo Español de Flebología de la SEACV han puesto en marcha la campaña de prevención «¿Tus piernas están siempre cansadas?».

La Sociedad puso en marcha un autobús informativo y en el que se realizan pruebas diagnósticas es el principal reclamo de esta iniciativa que hoy llega a Sevilla tras un recorrido que comenzó el 18 de mayo en A Coruña y que le ha llevado por otras cuatro ciudades (Madrid, Valencia, Bilbao y Barcelona).

FACTORES DE RIESGO

Según la encuesta «Profesiones de riesgo y síndrome IVC», amas de casa, peluqueros, camareros y recepcionistas son los profesionales de mayor riesgo. El estudio muestra la incidencia de la IVC en 1.200 personas cuyo trabajo les obliga a pasar muchas horas de pie y sentados.

Los factores de riesgo de la IVC son la edad (afecta principalmente a mayores de 45 años), el sexo (la padecen cuatro mujeres por cada hombre), los antecedentes familiares (condicionan el desarrollo de la enfermedad en más de la mitad de los casos) y ciertos hábitos de vida (como el sedentarismo, el tabaquismo o la obesidad). Sin embargo, una de las más importantes causas que desembocan en esta patología es el trabajo que se desempeñe. Cerca del 80 por ciento de los andaluces que padecen algún síntoma (varices, edemas o úlceras en la piel) pertenecen a grupos de riesgo como amas de casa, peluqueros, camareros o recepcionistas, entre otras profesiones.

La mayor parte de los trabajadores con riesgo de IVC pasan más de cinco horas de pie o más de dos sentados. Según los resultados de la encuesta, un 82 por ciento de los consultados con síntomas IVC pasan de pie la mayor parte de su jornada laboral y un 74 por ciento pasan al menos dos horas al día sentado en una silla. Un 72 por ciento de estas personas siente dolor o pesadez en las piernas siempre o con mucha frecuencia y un 23 por ciento, ocasionalmente.

Además, un 45 por ciento de los que permanecen muchas horas en la misma posición nota hinchazón en los tobillos y un 83 por ciento ha notado que estas molestias empeoran con el calor, propio del verano o del uso de calefacción. En Andalucía, las varices afectan al 66 por ciento y otros síntomas como el picor o la aparición de manchas rojizas o aspecto escamoso en la piel se presentan en el 33 por ciento de las personas con una profesión de riesgo.

Por otra parte, las principales medidas que toman los afectados de esta comunidad autónoma para calmar momentáneamente su dolor consisten en elevar las piernas o tumbarse en la cama (92 por ciento). Sólo un 36 por ciento de los encuestados consulta con su médico a raíz de sentir este tipo de dolor, aunque el 61 por ciento sabe que existen tratamientos farmacológicos que podrían solucionar su problema.