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BARCELONA, 7 (EUROPA PRESS)

Las madres de menores entre 14 y 18 años denunciados por violencia domésticas son, en el 87,7% de los casos, las víctimas de estas agresiones y, en un 75%, se encuentran implicadas en las denuncias, según muestra el estudio de la Generalitat «La violencia de los jóvenes en la familia».

La investigación refleja que las fiscalías de menores catalanas tramitaron 178 denuncias de padres contras sus hijos durante 2004 en todo el territorio catalán, lo que representa el 2,9% del total de los delitos cometidos por menores que se denunciaron durante todo el año. Esta cifra supera en ocho veces el número de denuncias de este tipo interpuestas en 2001.

El estudio, el primero que se presenta en España sobre esta materia, constata que la madre es la figura familiar que se encuentra más a menudo implicada en la interposición de la denuncia en comparación con otros familiares, al tiempo que es también la principal víctima.

En cuanto al tipo de agresión, se demuestra que un 87% de los casos se trata de una agresión con contacto físico, en un 21,6%, de agresiones verbales, y en un 13,8%, se añade el uso de un elemento intimidatorio, como un cuchillo, aunque los expertos precisaron que no hay constancia de partes médicos en ninguno de los casos estudiados.

NO ACEPTAN LA AUTORIDAD.

La causa que genera la violencia por parte de los jóvenes viene motivada, en su mayoría, por la falta de aceptación de las normas y de la autoridad (55%), también es importante la demanda de dinero (17%), mientras que una discusión aparentemente banal que acaba en agresión violenta es otro de los motivos (12,1%).

En lo que respecta a la resolución de los casos, en el 19,8% se han tomado medidas cautelares previas al juicio, ya sea por la importancia de los hechos y la situación del joven y la familia, mientras que un 30,2% de las causas se han resuelto sin intervención judicial o a través de la mediación entre las dos partes.

De los agresores, un 79,3% son chicos y un 20,7%, chicas, porcentajes que tienden a la baja en el caso de los varones y al alza, en el de ellas. Por edades, la mayoría de los menores de 14 años estudiados son chicos, mientras que las chicas suelen tener conductas violentas respecto a sus familiares entre los 16 y 17 años.

CHICAS REINCIDENTES.

Las chicas suelen ser reincidentes en sus agresiones, que son de tipo psicológico y prolongadas por lo menos durante dos años, viven en familias reconstituidas en las que el compañero de su madre es autoritario y, además, sufría anteriormente violencia por parte de su padre natural, lo que provoca que sea su madre la víctima de las agresiones.

En cuanto a los chicos, se dividen entre los que sólo tienen denuncias por violencia doméstica y los que acumulan denuncias por otros delitos. Los primeros vienen de núcleos familiares estables, no tienen antecedentes, trabajan, no toman drogas y no reinciden tras la denuncia, mientras que los segundos viven en familias intestables, con poca capacidad adquisitiva, toman drogas, no trabajan ni estudian y se relacionana con jóvenes de circunstancias parecidas, por lo que suelen reincidir.

El estudio «La violencia de los jóvenes en la familia» fue presentado esta mañana por el director del Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada, Joan Xirao, quien afirmó que la investigación establece los parámetros para posteriores estudios, al ser el primero de estas características realizado en España.