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Las Cámaras de Comercio y ANDEMA presentan el decálogo del consumidor responsable

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Los consumidores no apoyan el esfuerzo de las instituciones en la lucha contra la piratería, según opinan las Cámaras de Comercio en un comunicado. Así, coincidiendo mañana con el Día Mundial contra las Falsificaciones, desde la Asociación Nacional de Defensa de la Marca (ANDEMA) y las Cámaras de Comercio se hace un llamamiento a la responsabilidad de los consumidores para que dejen de comprar falsificaciones, copias e imitaciones.

Según este comunicado, en los últimos años se viene realizando un intenso esfuerzo por parte de administraciones públicas e instituciones empresariales para combatir el auge de la piratería, falsificaciones e imitaciones. Sin embargo, ese esfuerzo legislativo, normativo y presupuestario «no podrá lograr sus objetivos mientras el conjunto de los consumidores no dé una respuesta contundente contra este tipo de productos ilegales, dejando de adquirirlos».

Un reciente informe de la Comisión Europea muestra que desde 2003 ha aumentado exponencialmente la importación de falsificaciones y piratería, especialmente de productos que pueden poner en peligro la salud y seguridad de los ciudadanos. Por ejemplo, se registró un crecimiento del 996% en la importación de juguetes falsos.

«En el último año se han adoptado numerosas iniciativas para defender la propiedad industrial e intelectual. El Gobierno central ha presentado un Plan Integral de Lucha contra las actividades vulneradoras de los derechos de la propiedad intelectual para proteger los derechos de autor. La directiva comunitaria, que entró en vigor el 29 de abril de 2004, recomienda a los Estados miembros fortalecer sus instrumentos de lucha contra la vulneración de estos derechos, en los que se incluyen diseños, patentes y marcas».

«Paralelamente, se ha presentado un Plan de Prevención del Fraude Fiscal, que contempla el foco de fraude que nace de este negocio que, por su carácter ilegal, elude el pago de impuestos. Desde el pasado otoño funcionan en toda España los Tribunales de lo Mercantil, que están creando un cuerpo doctrinal especializado en estas materias», afirman.

ESFUERZOS VANOS

Las Cámaras de Comercio señalan también que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y las policías locales y autonómicas «redoblan esfuerzos para luchar contra la piratería y la falsificación, especialmente con programas de formación y especialización de sus efectivos. Por ejemplo, la policía municipal de Madrid cuenta desde hace meses con una unidad especializada y bien dotada».

«Sin embargo, esta avalancha de acciones no tiene la suficiente respuesta entre los ciudadanos que, irresponsablemente, siguen adquiriendo este tipo de productos y fomentando el lucro de organizaciones que operan dentro de la delincuencia organizada», señala la nota.

DECÁLOGO

Por ello, con motivo de la celebración mañana del citado Día Mundial Contra la Falsificaciones, ANDEMA y las Cámaras de Comercio han presentado el «Decálogo para el consumidor responsable» en el que se afirma que «el consumidor que compra falsificaciones enriquece a la delincuencia organizada, facilitando el blanqueo de dinero, procedente de la droga y la emigración ilegal; contribuye al fraude fiscal y al fraude a la Seguridad Social; contribuye al tráfico y a la explotación ilegal de las personas y a la pérdida de puestos de trabajo».

Asimismo, «coopera a que se cometan delitos tipificados en el Código Penal; hace que el Estado dedique recursos que no pueden emplearse en otras necesidades sociales; pone más difícil el camino a las PYMES y a los emprendedores; contribuye al empobrecimiento de la creatividad a la vez que reduce la capacidad de competir de las empresas; y renuncia a sus derechos como consumidor y cae en un vulgar fetichismo que no le aporta nada». Finalmente, el decálogo concluye asegurando que «el consumidor tiene en sus manos la colaboración eficaz para contribuir a buscar la solución de estos problemas tan solo con un rechazo generalizado y una enérgica condena social» e insta al ciudadano a un consumo responsable.