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BRUSELAS, 28 (EUROPA PRESS)

El consumo de carne de cabra no con lleva riesgos de encefalopatía espongiforme bovina (EEB) para los seres humanos, según publicó hoy la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos (EFSA).

A raíz de un caso sospechoso de EEB en una cabra francesa, que se confirmó posteriormente, la Comisión Europea pidió a la EFSA realizar una evaluación cuantitativa de los riesgos para el ser humano a través del consumo de carne de cabra y productos derivados.

En una declaración publicada el 28 de enero de 2005, el grupo científico sobre los riesgos biológicos (BIOHAZ) de la EFSA destacó que subsistían importantes lagunas de información sobre la cuantificación de los riesgos para la salud humana asociados al consumo de carne de cabra.

El grupo BIOHAZ ha concluido en su dictamen publicado hoy que la existencia probable de la EEB en el sector caprino de la Unión Europea es muy escasa habida cuenta de los resultados del dispositivo de vigilancia del ganado caprino establecido por la Comisión Europea, recientemente reforzado, así como habida cuenta de otros datos disponibles.

«En cuanto a la EEB, el riesgo actual vinculado al consumo de carne de cabra y productos derivados es escaso en el caso de las cabras nacidas en 2001, después de la entrada en vigor de la prohibición de las harinas animales y posteriormente», recoge el informe.

Tal dictamen podría revisarse en el futuro, según la disponibilidad de nuevos datos resultantes de los programas de vigilancia e investigación experimental. Hasta la fecha, la Comisión y los Estados miembros han realizado aproximadamente 93.000 pruebas de detección en el sector caprino desde la detección del primer caso y ningún animal dio positivo a la prueba.

SÓlo se ha confirmado un caso de ESB, en una cabra en Francia que nació antes de la prohibición de las harinas animales en 2001, y ninguna otro animal de la manada en cuestión se infectó.

Un segundo caso sospechoso detectado en una manada en el Reino Unido es actualmente objeto de pruebas de laboratorio complementarias para la detección de la ESB, cuyos resultados estarán disponibles en el plazo de dos años.

La normativa establece la retirada de los materiales de riesgo, como el cerebro y el tuétano, de toda cabra mayor de doce meses. No obstante, el grupo BIOHAZ de la EFSA concluyó que, ante la falta de datos, sería necesaria una investigación experimental con el fin de evaluar el poder infeccioso y el desarrollo de la ESB caprina. Además, recomendó a la Comisión Europea prolongar durante seis meses suplementarios el dispositivo de vigilancia reforzado del sector caprino relativa a la ESB, en colaboración con los Estados miembros, con el fin de confirmar los resultados iniciales obtenidos hasta ahora sobre la ESB.