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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Sólo el 12,6 por ciento de los escolares madrileños no usa nunca Internet, según concluye un estudio elaborado por la Universidad Complutense entre los alumnos de la capital y publicado en el Barómetro Escolar 2005, que estudia los patrones de consumo de nuevas tecnologías por parte de los estudiantes.

Según afirma el estudio, la Red «va abriéndose paso entre los niños aunque más lentamente de lo que cabía esperar», porque, si bien el 38 por ciento se conecta habitualmente, un 48,9 por ciento lo hace sólo «de vez en cuando». Entre los que nunca navegan predominan las chicas (el 55 por ciento), lo que se debe, según Eduardo Ortega, director de la Escuela de Estadística de la Universidad Complutense, «a la idiosincrasia particular de los chicos y de las chicas en la adolescencia».

El estudio también destaca que la escuela no es el ámbito de acceso a la Red, que representa un 9,9 por ciento de las conexiones, frente al 72 por ciento que se realizan desde casa. El 14,6 lo hacen desde un cibercafé. Además, según el Barómetro, los portales más utilizados son buscadores de información y de correo, vinculado al uso mayoritario que los jóvenes hacen de Internet: búsqueda de información para clase (21 por ciento) y correo electrónico (24,8).

MÓVIL PARA TODOS

Por otra parte, sólo el 6 por ciento de los estudiantes de entre 13 y 18 años dice no poseer móvil y el 66 por ciento lo usa diariamente. El 56 por ciento de los que lo emplean a diario son chicas, frente al 43 por ciento de los adolescentes, que además prefiere la tarjeta prepago frente al contrato.

Los padres son quienes pagan los costes del teléfono, y aunque uno de cada diez jóvenes dice no saber lo que gasta, la media de consumo oscila entre los 11 y los 20 euros al mes, si bien el 7,7 por ciento destina más de 31 euros a pagar el teléfono.

Los patrones de uso del móvil son, para Ortega, un «arma de doble filo, porque por un lado es uno de los medios de comunicación y de distracción preferidos por parte de los escolares y, por otra, se ha convertido para los padres en un modo para controlar lo que hacen sus hijos en el tiempo libre», concluyó.