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PAMPLONA, 29 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado por tres enfermeras del Hospital de Navarra establece que algo más del 40 por ciento de los ancianos hospitalizados preferiría vivir menos tiempo con mejor estado de salud. Las autoras del trabajo concluyen que «los profesionales sanitarios no podemos tomar decisiones sin contar con el anciano, porque seguramente van a estar basadas en nuestros propios valores de salud».

Elaborado por tres enfermeras del Pabellón E-1º, el trabajo recibió el premio a la Mejor Comunicación del Área Clínica en el IV Congreso de la Asociación Vasca de Geriatría y Gerontología-Zahartzaroa, celebrado el pasado mes de mayo en San Sebastián, informó hoy en una nota de prensa el Colegio de Enfermería de Navarra.

Las autoras del informe, titulado «Valores de salud en ancianos hospitalizados», son las enfermeras Arantza Erburu Sardá, Conchi Molina Pérez e Idoia Valencia Venys, quienes trabajan en los Servicios de Geriatría y de Neumología del Hospital de Navarra, ambos ubicados en la primera planta del Pabellón E. Para la elaboración del trabajo contaron con la colaboración de José Luis Larrión Zugasti, médico adjunto del Servicio de Geriatría.

A la hora de plantear el estudio, las enfermeras navarras recordaron que la Organización Mundial de la Salud define la calidad de vida como «la percepción del individuo de su estado de vida. Como los individuos somos seres biopsicosociales, depende del contexto social, del contexto psicológico y del estado funcional. Éste último está muy relacionado con el hecho de cómo percibe cada uno su propia salud».

Asimismo, explicaron que la calidad de vida tiene aspectos objetivos y subjetivos. «Los objetivos son los que se pueden medir mediante distintas escalas como son los aspectos funcionales o de dolor, sociales y psicológicos». Sin embargo, señalaron, el aspecto subjetivo depende «de la percepción de cada individuo sobre su situación». En el estudio intentaron valorar las preferencias de salud en términos de cantidad frente a calidad de vida.

SEIS MESES DE MEDIA

Para su elaboración se eligió una muestra de sesenta pacientes, mayores de 70 años y sin demencia, que estuvieran ingresados en los citados servicios del Hospital de Navarra. Tras valorar su situación funcional, socioeconómica y psicológica mediante distintas escalas, se les formuló la siguiente pregunta: «?Cambiaría un año de vida en su estado actual de salud por vivir menos tiempo en un estado excelente de salud?».

Veinticinco de los encuestados (el 41,7 por ciento) aceptarían ese cambio, mientras que los 35 restantes (el 58,3 por ciento) no lo harían. A los que respondieron afirmativamente se les preguntó por cuántos meses -entre uno y once- cambiarían su situación de salud por una mejor. «Salieron en torno a seis meses de media, si bien había quien cambiaba por uno o dos meses e, incluso, por quince días», explicaron las autoras.

La decisión de cambiar «no estaba relacionada con los factores objetivos que habíamos analizado, salvo en el caso de la escala de depresión y la propia percepción actual de su estado de salud», subrayaron. Además, tampoco se encontraron diferencias estadísticas significativas por sexos ni por el servicio -Geriatría o Neumología- en el que estuvieran ingresados.

Las preguntas se formularon cuando los pacientes se encontraban próximos a recibir el alta, «porque estaban mejor y ya nos conocían más. Si hubieran estado en pleno cuadro agudo, eso podía condicionar las respuestas. De hecho siempre se tomó como referencia la situación previa al proceso que ocasionó la hospitalización», agregaron.

En cuanto a las escalas que utilizaron las enfermeras del Hospital de Navarra para medir los distintos aspectos de la calidad de vida de los pacientes, se encuentran el nivel socioeconómico, el nivel cultural, el estado funcional, la presencia de depresión, la autopercepción de la salud y su comparación con la percibida un año antes, el índice de comorbilidad, la presencia de dolor y, por último, las creencias religiosas.