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ALICANTE, 29 (EUROPA PRESS)

Una tesis doctoral de la Universidad Miguel Hernández (UMH) sobre la investigación genética molecular revela que los folatos de la dieta y el genotipo son factores determinantes del riesgo frente al cáncer de colon y recto, según explicó hoy el autor del estudio, el farmacéutico-genetista Andrés Corno.

Durante la presentación de la tesis doctoral de Andrés Corno, titulada «Epidemiología molecular de los genes GSTM1, GSTT1, CYP1A1 y MTHFR en una población de pacientes con cáncer colorrectal», Andrés Corno destacó la importancia de la ingesta de ácido fólico o vitamina B9, que es un nutriente que transporta una molécula que interviene en más de 80 procesos metabólicos diferentes.

La falta de esta vitamina constituye un «problema importante» y de hecho, según dijo, «posiblemente sea el déficit vitamínico más importante causante de patología en el estado adulto» en relación con defectos neuronales en el feto durante el embarazo y con patologías cardiovasculantes.

Este estudio contempla además que los análisis de algunos genes pueden ayudar a conocer qué personas tienen riesgo de padecer un cáncer colorrectal, en base a sus características personales, de modo que sea posible corregir las limitaciones personales en los procesos de reparación del daño mediante la ingesta de sustancias naturales presentes en los alimentos, como el folato .

El autor de este trabajo explicó además que el informe se ha elaborado a lo largo de cinco años sobre los casos de 93 enfermos del Hospital de la Vega Baja, y de 117 personas sanas.

Este estudio pretendía conocer si el análisis de algunos genes podía ayudar a conocer qué personas tienen riesgo de padecer cáncer colorrectal, patología que cada año causa la muerte de más de 12.000 personas en España. Andrés Corno resaltó la importancia de este estudio dado que «la prevención es el mejor recurso sanitario para conseguir reducir la incidencia y mortalidad de este cáncer».

Los genes estudiados desarrollan un importante papel en la eliminación de sustancias carcinogénicas y en la reparación del daño que estas sustancias tóxicas producen en el ADN, según detalló Andrés Corno, quien explicó que en los portadores de ciertos genotipos el riesgo existe a partir de los 45 años, pero se dispara a partir de los 65 años.

Por ello, consideró preciso la ingesta de alimentos que contribuyan a mejorar la salud de la población, y estimó que «se abre un camino para el diseño y preparación de alimentos que ayuden a prevenir problemas concretos de salud que afectan a amplios sectores de la población».