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MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El Ministerio de Sanidad y Consumo recordó hoy a los consumidores que deben exigir sus derechos en la inminente temporada de rebajas como en cualquier época del año. En un comunicado, este departamento subrayó que la calidad de los productos tiene que mantenerse, independiente de la reducción de los precios, y recomienda elegir para comprar aquellos establecimientos en los que todos los artículos estén bien etiquetados.

Es indispensable conservar el comprobante de compra para exigir la sustitución de un producto defectuoso, la devolución del importe o para resolver cualquier avería de origen.

Asimismo, se recuerda que los comercios que exhiben el distintivo del Sistema Arbitral de Consumo garantizan una solución rápida y fácil de los problemas que puedan surgir entre comerciante y consumidor. Además, el Centro Europeo del Consumidor atiende a cualquier residente en otro país de la Unión Europea que compre en España y necesite informarse o presentar una reclamación.

MAÑANA, COMIENZO Mañana, 1 de julio, comienza oficialmente del periodo de rebajas estivales en doce comunidades autónomas, más Ceuta y Melilla, que se suman a Comunidad Valenciana, que lo hizo el día 27, Madrid el 21 y Castilla La Mancha, el 22. En las Comunidades de las Islas Baleares y Extremadura las rebajas comenzarán el 4 y el 15 de julio, respectivamente.

El período de rebajas durará, a elección del comerciante, entre un mínimo de una semana y un máximo de dos meses, dentro del plazo establecido por cada Comunidad Autónoma en su ámbito territorial.

La excepción, según la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, son los establecimientos con menos de 300m2 no pertenecientes a grupos de distribución, que tienen plena libertad para determinar las fechas de inicio y fin de sus temporadas de rebajas, por lo que éstas no están vinculadas a las fechas marcadas.

Las rebajas pueden coincidir con otras modalidades comerciales, esencialmente diferentes, como son los saldos -en los que se ofrecen productos que, por antiguos o deteriorados, se venden a menor precio-, o las liquidaciones, en las que se venden todas las existencias a bajo precio por razones excepcionales, como cierre del negocio o cambio de actividad, por ejemplo. Cada modalidad de venta debe estar claramente diferenciada para no inducir a engaño al consumidor.