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MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El fármaco exemestano, comercializado por Pfizer como «Aromasil», tiene un impacto suave a largo plazo sobre los huesos en el tratamiento hormonal de mujeres con cáncer de mama en estadios tempranos, según los resultados de un estudio publicado en la revista «Journal of Clinical Oncology».

El estudio revela que, tras dos años de tratamiento con exemestano, no se observó en los pacientes un efecto significativo sobre la densidad ósea de la espina lumbar ni en la tasa de fracturas comparado con placebo, y se registró una pequeña disminución en la densidad ósea de las articulaciones de cadera.

Según informó hoy Pfizer en un comunicado, estos resultados representan un hallazgo importante ya que, debido a la disminución de los niveles de estrógenos propios de esta etapa de la vida, las mujeres postmenopáusicas presentan una mayor predisposición a desarrollar osteoporosis, lo que contribuye a la aparición de fracturas de hueso. Además, en aquellas enfermas que reciben tratamiento para el cáncer de mama con los inhibidores de la aromatasa, el riesgo podría ser mayor.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres, siendo además la primera causa de mortalidad por cáncer entre este colectivo en España, donde cada año se diagnostican unos 17.000 nuevos casos y, según estimaciones de los expertos, una de cada diez mujeres sufrirá un cáncer de mama.