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LAREDO, 28 (EUROPA PRESS)

«El ictus es una patología que genera múltiples incapacidades, todas ellas susceptibles de recuperación», afirmó hoy en Laredo el geriatra Jesús Pérez del Molino, que quiso transmitir «un mensaje esperanzador» a los afectados por esta enfermedad caracterizada por un daño cerebral de origen vascular.

No obstante, el especialista denunció la insuficiencia de recursos destinados a una rehabilitación que, en general, ofrece «muy buenos resultados, incluso sorprendentes en algunos casos». «A pesar de su eficacia, en España, y particularmente en Cantabria, las medidas rehabilitadoras son tardías, insuficientes o inexistentes, incompletas y están descoordinadas», explicó.

Los déficits neurológicos que causa un ictus -infarto o hemorragia cerebral- tienen un impacto sobre diversas capacidades: «en el autocuidado y la relación con los demás, en la comunicación y el lenguaje, en la alimentación, en la sexualidad, en el control de los esfínteres y, en ocasiones, en las capacidades intelectuales», enumeró Pérez del Molino.

El jefe del Área de Geriatría y Psicogeriatría del Centro Hospitalario Padre Menni (Santander) dirige esta semana el curso de verano «Rehabilitación y cuidado integral del paciente con ictus», que se celebra por segundo año consecutivo en Laredo dentro de la programación estival de la Universidad de Cantabria.

Jesús Pérez del Molino recordó la enorme incidencia y prevalencia de la enfermedad, que anualmente afecta a un 0,5-1% de la población, y «de forma particular a los ancianos, lo que quizás explique la poca preocupación que suscita el ictus».

Pérez del Molino, que preside la Sociedad de Cantabria de Geriatría y Gerontología Gregorio Marañón, hizo varias reivindicaciones a favor de enfermos y familiares. «Cualquier persona con ictus debería tener una oportunidad razonable de rehabilitación, lo que implica un tratamiento precoz, intenso y duradero, y el abordaje por un equipo de profesionales con formación, experiencia e interés». Lo ideal, según el geriatra, es que éste se inicie desde el momento en que se produce el ictus. Además, recordó que la rehabilitación «no sólo se hace en el gimnasio, sino en las propias camas de hospitalización, en el domicilio…».

El director del curso señaló la importancia de que el tratamiento se aplique «24 horas al día» y de que en él se impliquen todos los profesionales sanitarios. Además de la labor que realizan los fisioterapeutas y logopedas, «es fundamental la labor de los equipos de enfermería y de la terapia ocupacional». «También lo es contar con médicos con interés, formación y experiencia en incapacidades», apuntó Pérez del Molino. Por su parte, «los familiares han de ser tenidos en cuenta, entrenados, informados y apoyados».