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SAN SEBASTIAN, 28 (EUROPA PRESS)

El 13% de los jóvenes de la Comunidad Autónoma Vasca muestra sobrepeso, un 11% obesidad y alrededor del 15% delgadez o peso por debajo del habitual para su edad, según un estudio realizado durante el último curso escolar en el que han participado casi 11.000 vascos de entre 6 y 18 años distribuidos en los tres territorios históricos. La obesidad y el sobrepeso entre los jóvenes vascos es más frecuente entre los chicos.

Los resultados iniciales del Estudio Vital 2005, promovido por la Caja Vital Kutxa, fueron presentados hoy en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco (UPV). El mismo advierte de que las cifras de sobrepeso y obesidad en los jóvenes vascos siguen aumentando durante los últimos años, impulsadas fundamentalmente por notables cambios en los hábitos a la hora de comer.

Este informe revela el 11% de la obesidad observado en los jóvenes del País Vasco es ligeramente inferior al 16% de España y se aleja del 20% registrado en EE.UU., si bien estas cifras están muy por encima de Rusia con un 6% o de China con un 3%.

El coordinador del estudio, el doctor de la UPV, Pedro Ramos Calvo, indicó que estas cifras resultan «preocupantes» y advirtió de que «lo más importante es la tendencia al alza, por lo que debemos tomar mayor interés en estos aspectos y frenar su progresión». En ese sentido, destacó que «si todos no arrimamos el hombro dentro de cinco años, en el 2010, podremos hablar desgraciadamente de un 18 o 20% de casos de obesidad en menores de 18 años en el País Vasco».

El estudio apunta a que durante los últimos 15 años las cifras de obesidad en el País Vasco se han multiplicado casi por tres, situación muy similar a del resto del Estado, donde en 1980 apenas llegaba al 5% y ahora se sitúa en el 16%. La Comunidad de Madrid o la de Cataluña se sitúan ligeramente por debajo del País Vasco con un 10% y las de Valencia, Galicia o Andalucía ligeramente por encima.

El panorama es similar en el caso del sobrepeso, con un porcentaje del 13% en Euskadi, ligeramente por debajo del 14% de España o el 15% de Estados Unidos.

Por territorios históricos, es Bizkaia la que presenta porcentajes, tanto de sobrepeso como de obesidad, ligeramente superiores a los de Alava o Gipuzkoa. Si tenemos en cuenta el sobrepeso y la obesidad juntas, Bizkaia registra un 25% de casos frente al 22% de Alava y el casi 23% de Gipuzkoa.

El estudio valora también algunos hábitos a la hora de comer de los jóvenes vascos y destaca que el 51% de los menores de 18 años comen por obligación o rutina, no por placer. El 55% casi nunca toma algo a media mañana, uno de cada tres no merienda, casi el 20% toman golosinas más de cuatro veces a la semana y uno de cada cinco casi nunca consume fruta.

El doctor Pedro Ramos señaló que, «en la alimentación de nuestros jóvenes parece prevalecer una dieta hipercalórica, con más calorías de las necesarias, y una elevada presencia de grasa saturada, con el riesgo que eso supone para la salud cardiovascular en particular». Aunque han observado un aumento en el uso de aceite de oliva, de zumos, frutos secos y derivados lácteos, indicó que el 53% de nuestros jóvenes son más bien sedentarios y no practican de forma habitual una actividad física

«PERJUICIOS PARA LA SALUD»

El experto explicó que la obesidad infantil «trae consigo notables perjuicios para la salud a medio y largo plazo». Explicó que «facilita la progresión de enfermedades como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, lesiones osteomusculares, hipertensión arterial y otras muchas». Asimismo, indicó que «también impulsa una pubertad precoz pero con altura final más reducida, tendencia a la ansiedad, merma de la autoestima de los adolescentes». .

A la hora de plantear soluciones a este problema, el doctor Ramos abogó por una mayor responsabilidad de los padres en la instauración de buenos hábitos alimentarios en los hijos y desde una temprana edad.

A su vez, consideró que también deben involucrarse los Centros Escolares y la industria alimentaria, mejorando la composición de sus productos reduciendo la presencia de grasa saturada y otros elementos. Por último consideró que también los legisladores deben involucrarse impulsando normas que limiten la publicidad de este tipo de productos, se determinen normas más precisas para la elaboración y denominación de productos, entre otros.