.

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El 34 por ciento de los jóvenes adolescentes empieza a fumar estimulados por la publicidad, según diversos estudios que maneja el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), que pretende suprimir todo tipo de publicidad en el proyecto de Ley regulador de la venta, consumo y publicidad de productos de tabaco que empezará a tramitarse en el Congreso tras las vacaciones.

En este sentido, el CNPT –del que forman parte varias decenas de sociedades científicas españolas y otros expertos sanitarios– considera que uno de los «puntos clave» de la futura norma debe ser la eliminación de la publicidad directa e indirecta del tabaco, una prohibición que ya recoge una Directiva europea que debería entrar en vigor mañana.

Según este comité, el principal obstáculo al que se enfrenta la ley son los intereses de los fabricantes de tabaco y demás empresas afines, como publicistas, distribuidores o estanqueros. «Aunque a los profesionales nos consta que contamos con un gran apoyo entre la población, bien sabemos que tenemos en frente a un poderosísimo «lobby» cuyo principal bastión por recursos y capacidad de influencia es la industria multinacional del tabaco», asegura el presidente de este órgano, el doctor Rodrigo Córdoba.

Córdoba señala que un estudio realizado por la CNPT indica que el objetivo de todo el dinero que se invierte en la promoción del tabaco son los adolescentes, debido a que «los fabricantes necesitan captar diariamente más de 450 nuevos «clientes» entre los niños y jóvenes españoles para mantener el nivel de su negocio».

AUMENTO DE LA PUBLICIDAD

Tras recordar que la inversión en publicidad directa del tabaco se incrementó un 108 por ciento entre 1995 y 2000, añade que el hecho de que el tabaco sea un producto legal no sirve de argumento para no restringir al máximo su publicidad, «pues también es legal la venta de armas o fármacos y su publicidad está restringida a canales muy concretos».

El presidente de la CNPT critica también que el tabaco sea el único producto no sujeto a la ley del etiquetaje, lo que entra en «contradicción» con el principio del derecho que tiene los consumidores a conocer las sustancias de lo que consumen.

Por último, rechaza que las medidas que quieren implantarse en España puedan considerarse «demasiado extremas». «España tiene en estos momentos la regulación más pobre en materia de publicidad sobre el tabaco de toda Europa, con restricciones muy parciales, que no sirven para cumplir el objetivo de reducir el consumo», subrayó.