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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Los hipermercados y supermercados multiplican por tres sus ventas durante el verano en las zonas de costa, especialmente en Andalucía, Levante e Islas, mientras que en grandes ciudades como Madrid o Barcelona caen entre el 20% y el 40%, según un estudio elaborado por la compañía Daemon Quest.

Así, la temporada estival es la segunda época del año que mayor facturación registra el sector de la gran distribución, por detrás de las Navidades, que representan el 30% de las ventas anuales.

El periodo más intenso de las ventas en verano se sitúa siempre en la primera quincena de agosto, especialmente en la primera semana. Según el estudio, sólo las ventas registradas entre el 1 y 5 de este mes triplican las del periodo comprendido entre el 5 y el 12, ya que durante la primera semana se producen las denominadas «compras de carga» (todos los productos básicos para la estancia vacacional), a las que suceden las «compras de reposición» en la segunda semana, que ya son inferiores.

Por productos, todos los líquidos, postres, helados, ensaladas, hortalizas y frutas disparan sus ventas en verano, seguidos de los productos dietéticos y «sanos», una tendencia nueva que no ha hecho sino acrecentarse en los últimos años. Los productos frescos se mantienen más o menos estables en facturación, aunque se observa un cierto trasvase del consumo de carnes en beneficio de pescados y frutas.

Los productos no alimentarios suponen el 40% de las ventas de las grandes superficies en verano, debido a la comercialización de aires acondicionados y otros electrodomésticos de climatización, menaje básico del hogar para residencias alquiladas, muebles y utensilios de jardín.

Asimismo, el estudio destaca el movimiento que se produce en la temporada estival en los lineales y módulos de los hipermercados y supermercados de costa, en los que se implantan además «surtidos turísticos» orientados especialmente a los hábitos de consumo de extranjeros, especialmente para aquellos que proceden del Reino Unido y Alemania. De media, las grandes superficies alimentarias de costa pueden modificar hasta el 10% de su superficie para adaptar su surtido a las necesidades veraniegas.