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LAREDO, 7 (EUROPA PRESS)

El profesor de Farmacología Javier Álvarez, que participa en el curso «Alcohol y otras drogas, medicamentos y seguridad vial» de la Universidad de Cantabria, consideró hoy «fundamental una correcta prescripción de los medicamentos para disminuir los accidentes viales» porque, si bien «sólo un 10% de los medicamentos prescritos afectan directamente a la capacidad de conducción, los pacientes, en muchos casos, conviven con ellos todos los días y a todas horas».

Si a esta situación se le añade el hecho de que «sus efectos se disparan cuando se consumen incluso pequeñas dosis de alcohol, amén de la propia complicación de la mezcla de alimentos», los datos objetivos sitúan a los medicamentos como los causantes de entre un 3,6 y un 7,2% de las alteraciones.

Según informa la UC en un comunicado, Álvarez, profesor de la Universidad de Valladolid, apostó por «lanzar un mensaje positivo a la ciudadanía», ya que «los medicamentos conllevan un riesgo de accidente del 1,8 por ciento, por lo que la precaución puede derivar en una relativa tranquilidad».

En esa línea preventiva, recomendó «leer los prospectos de los medicamentos, pues un mero aviso significa mucho, ya que los laboratorios farmacológicos no advierten en balde, sino obligados». Por otro lado, abogó por «que haya un mayor diálogo entre el médico y el paciente; esto es, que el primero advierta a quien tiene en frente de los posibles riesgos que atañe el tomar cierto medicamento; y si esta situación no se produjera, los propios pacientes habrían de ser quienes demandaran esta información».

En este campo la Dirección General de Tráfico está avanzando de manera plausible, ya que «España es pionera en el lanzamiento de campañas entre la comunidad médica para mejorar la prescripción».

Asimismo, Álvarez trató de acercar a Laredo el proyecto «Alcolock», que no es sino «implantar en los autobuses de pasajeros un dispositivo que exija al conductor una prueba de alcoholemia para poder encender el vehículo», un proyecto que se está llevando a cabo en Valladolid, «donde gracias al Ministerio de Sanidad y Consumo, así como a la empresa «La Regional», se están implantando en buena parte de los autobuses».

Con esta medida, encabezada por la Unión Europea, «más que controlar a los propios conductores, un sector que no da demasiados problemas en este ámbito, lo que se trata es de dar seguridad a los pasajeros; que sean conscientes de que, en caso de que el control dé positivo, ese autobús no arrancará, por lo que podrán tener constancia de que el conductor estará en plenas facultades».