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MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

Cerca de mil españoles mueren cada año por hemorragias o perforaciones gastrointestinales a causa del consumo de AINEs o ácido acetil salicílico, según un estudio realizado por la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), en que se analizan por primera vez los fallecimientos registrados por esta causa en 197 hospitales españoles desde el año 2001.

Según los autores del estudio, el consumo de analgésicos está muy generalizado en la población, especialmente la aspirina y los AINEs (ibuprofeno, diclofenaco o naproxeno, entre otros). Según los datos que maneja la AEG, el 20 por ciento de la población adulta consume estos fármacos durante al menos un mes al año, a menudo bajo automedicación. La AEG advierte de que la mayoría de sus consumidores infravalora los daños gástricos que pueden ocasionar.

El estudio, publicado en la revista científica «American Journal of Gastroenterelogy», es la primera investigación española que analiza la mortalidad asociada a ingresos hospitalarios por efectos gastrointestinales, y pretende concienciar a médicos y pacientes de los problemas que ocasiona la terapia con este tipo de fármacos y divulgar el consumo responsable de los antiinflamatorios.

Desde 2001, explican, se registraron 50.000 ingresos por hemorragias digestivas, de los cuales 15.000 estaban directamente relacionados con el consumo de analgésicos.

Además, el estudio revela que el 90 por ciento de los pacientes ingresados tenía más de 60 años, con una mayor incidencia en hombres que en mujeres. Asimismo, el mayor porcentaje de muertes relacionadas con los efectos gastrointestinales asociados al consumo de AINEs o ácido acetil salicílico fue en ancianos que presentaban otras enfermedades concomitantes.

El análisis atribuye una tasa de mortalidad entre 21 y 25 casos por cada millón de personas, lo que representa un coste de más de 35 millones de euros para el sistema sanitario español. En cuanto a las hospitalizaciones asociadas al consumo de AINEs, y según los datos analizados en el estudio, los ingresos se produjeron, concretamente, por sangrados inespecíficos en un 27,5 por ciento; un 23,1 por ciento correspondieron a úlceras duodenales sangrantes; y un 21,35 por ciento a úlceras gástricas sangrantes.