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MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Los padres españoles de niños menores de seis años se sienten «confusos e inseguros» ante la tarea de la educación de sus hijos, y anhelan un modelo «que marque límites y recupere la autoridad y la disciplina», manteniendo los valores ideales de solidaridad y comprensión, según un estudio elaborado por la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) y la Obra Social de Caja Madrid.

En la presentación del informe «La brecha generacional en la educación de los hijos», que tuvo lugar hoy en Madrid, su coordinador, Eusebio Megías, explicó que el principal conflicto se produce en los valores que los padres utilizan para la socialización de sus hijos. «Los valores de solidaridad, cercanía, respeto y comprensión, aparecen como virtudes históricas irrenunciables, pero para los padres sigue siendo insostenible el paquete que lo envuelve: el consumismo, la indisciplina y el egoísmo», afirmó.

Además, el conflicto de valores se manifiesta también, de acuerdo con el estudio, en el enfrentamiento entre los valores «ideales» y los «necesarios para defenderse en la sociedad actual», es decir, la competitividad o el individualismo. Ante esta situación, los padres reivindican el modelo que tuvieron pero que, señaló Megías, «no es real, sino una recreación nostálgica donde las virtudes esenciales eran la austeridad, la disciplina y el esfuerzo».

Sin embargo, según señaló, el estudio se basa en padres de 35 años como máximo, lo que no se corresponde con ese modelo de educación, que pertenece a una época anterior. A su juicio, lo que los padres actuales defienden es un modelo que tome los valores básicos modernos, pero que recupere con el mismo rango los tradicionales.

«Los padres sienten todas estas contradicciones al educar a sus hijos –dijo el coordinador del estudio–: quieren que se relacionen, pero en la calle no, que es peligroso; quieren que sean autónomos, pero no un original, ni un anormal que no se integre en la sociedad; que tenga lo que el padre no tuvo, pero que no sea un materialista», explicó. Por todo esto, afirmó que los padres hablan de sus hijos «con fatalidad, como si tuvieran problemas de serie, con un pronóstico de desastre, lo que les lleva a pedir responsabilidades a otros».

ESCUELA PRIVADA FRENTE A PÚBLICA

El reflejo principal de este conflicto es el debate de la escuela, en el que la pública sería «la solidaridad defendida universalmente, pero espejo de la conflictividad social», y la privada «donde mejor se desarrolla el proceso de socialización, porque es entre iguales, y donde mejor se adquieren las aptitudes para competir», según las opiniones de los padres recogidas en el estudio. Además, añadió Megías, la escuela privada, que los consultados identifican con la religiosa, se percibe como representante de la «disciplina» que se reivindica.

Según las conclusiones del estudio, en el ámbito de la escuela se producen acusaciones cruzadas entre padres y profesores. «Ante la situación de confusión e inseguridad a la que se enfrentan, los padres buscan responsabilidades externas. Entienden que, si ellos hacen todo lo que pueden y las cosas no funcionan, debe ser porque los maestros no lo hacen bien», explicó Megías.

El informe también recoge la permanencia de actitudes sexistas en afirmaciones que intentan explicar el problema, como «los padres nunca tuvieron tiempo para estar con los hijos ni lo tendrán, pero las madres sí, y no están ahí». Según los autores del estudio, «en ningún momento» se reclama a este respecto un cambio en los roles de la pareja. Otro de los aspectos tratados es la inmigración, que aparece como «el chivo expiatorio de una degradación social» y negativa «en términos de competencia».

Ante todo esto, concluye el informe, los padres expresan «confusión», porque «saben que tienen que transmitir a sus hijos lo más importante, pero no saben cómo hacerlo ni si están preparados para hacerlo en una sociedad que ha cambiado» y además se dicen «inseguros», porque dudan de que su labor sea eficaz en una sociedad que «deseduca». «Al final, los padres se preocupan en educar a sus hijos para ser buenas personas, y así los objetivos se van cumpliendo», dijo Megías.