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BARCELONA, 19 (EUROPA PRESS)

La depresión severa duplica el riesgo de mortalidad en enfermos de cáncer, según un estudio elaborado por investigadores del Hospital Clínic de Barcelona. La apatía y el pesimismo de la depresión pueden provocar un menor seguimiento de los tratamientos y los consejos médicos.

En el estudio, publicado recientemente en la revista científica «Journal Clinical of Oncology», participaron 199 pacientes con leucemia que entre 1994 y 1997 se sometieron a un trasplante de médula ósea en este centro sanitario.

Tras someterse a cuatro entrevistas se detectó que el 9% de pacientes –un total de 18— sufría depresión severa, mientras que el 8,5% –17 personas– padecía síntomas depresivos menores, mientras que el resto de enfermos con cáncer ni tenían un estado depresivo.

Los autores del estudio constataron que un año después de haberse sometido al trasplante de médula ósea, los enfermos con depresión tenían 2,6 veces más de riesgo de morir que el resto de pacientes que estaban libres de síntomas depresivos severos.

Tres años después de someterse a la intervención, el riesgo de mortalidad en enfermos con cáncer y depresión continuaba siendo de «casi el doble» respecto al resto de pacientes, aseguró hoy el psiquiatra y el principal autor del estudio, Jesús María Prieto.

La investigación constata que el índice de supervivencia de los enfermos de cáncer que sufren depresión es menor. La mitad de estas personas continuaban viviendo un año después, frente al 77% de las que no tenían depresión.

El 33% de enfermos de cáncer y con depresión severa sobrevivían tres años después del trasplante, frente al 60% de pacientes libres de síntomas depresivos. Al cabo de cinco años, sobrevivía el 53% del colectivo con cáncer y sin depresión, frente al 33% de depresivos.

MENOS CAPACIDAD PARA AFRONTAR EL CÁNCER

La presencia de depresión en enfermos con cáncer «disminuye la capacidad y la posibilidad de actuación de los mecanismos de defensa que el paciente tiene para afrontar y luchar contra esta segunda enfermedad», aseguró Prieto.

También afecta las conductas que sigue el enfermo a la hora de seguir las pautas de curación. «La apatía y el pesimismo juegan en contra de la adherencia al tratamiento contra el cáncer y de los consejos médicos, como no fumar ni beber alcohol», señaló.

Ante esta situación, este experto aconseja aumentar la detección precoz de depresión en enfermos de cáncer. «Si tratamos de forma adecuada la depresión, probablemente podremos reducir la mortalidad por cáncer», auguró.

En cualquier caso, el uso de antidepresivos «no aumenta el riesgo de sufrir cáncer sino que probablemente lo reduce», aunque «no hay ningún estudio que lo acabe de confirmar», explicó otro de los responsables del estudio, el psiquiatra del Clínic Cristóbal Gastó.

RECIBIR ATENCIÓN PSICOLÓGICA.

El 30% de enfermos con cáncer «no reciben atención psicológica porque no se les llega a detectar trastornos depresivos», según la psiconcóloga Núria Sánchez. Esta atención ayuda a mejor la calidad de vida, reduce el sufrimiento del enfermo y puede aumentar la supervivencia.

Cristina es una de las enfermas de cáncer que ha recibido esta atención psicológica para poder afrontar mejor la enfermedad y superar la depresión en la que cayó cuando en octubre de 2004 le detectaron que padecía leucemia.

«Pasé por momentos muy negros y aunque tenía todo el apoyo de mi marido y de la familia vi que yo sola no podía con ello y que necesitaba la ayuda de un especialista», aseguró esta enferma, que todavía sigue su tratamiento contra el cáncer.