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El número de trasplantes de páncreas en España aumenta un 70% en lo que va de año por las mejoras quirúrgicas de los últimos años

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

El número de trasplantes de páncreas en España se incrementó en un 70% en los nueve primeros meses del presente año respecto al mismo periodo de 2004, debido fundamentalmente a la mejoría de la técnica quirúrgica en los últimos años, que ha permitido un aumento considerable de la supervivencia de los pacientes, equiparable a la de los trasplantes de riñón, hígado o corazón, según anunció hoy el director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz.

Asimismo, los trasplantes conjuntos de riñón y páncreas mejoran considerablemente la calida de vida de los pacientes, que dejan de necesitar someterse a diálisis e inyectarse insulina. Según los expertos, el receptor ideal de páncreas es el paciente diabético con insuficiencia renal que necesita diálisis, o los enfermos con diabetes inestable, que no responden al tratamiento con insulina.

Matesanz, que presentó en rueda de prensa el Libro Blanco sobre el Trasplante de páncreas e islotes en España, señaló que el páncreas es «el gran olvidado» en el mundo de los trasplantes, aunque supone una esperanza para muchos pacientes diabéticos de todo el mundo.

Según el director de la ONT, la diabetes se ha convertido en «la gran epidemia del siglo XXI», y sólo en España existen unos 2 millones de personas diabéticas. Esta enfermedad es la principal causa de muerte por infarto de miocardio y hemorragia cerebral, y de ceguera e insuficiencia renal crónica en los países desarrollados, de forma que el 23% de los pacientes dializados son diabéticos.

En este sentido, Matesanz indicó que hasta ahora se producían muchas complicaciones en los trasplantes de páncreas, y casi siempre se asociaba al trasplante de riñón en casos de pacientes con insuficiencia renal.

Sin embargo, subrayó que con las mejorías técnicas de los últimos años, la aplicación del trasplante de páncreas, sólo o en combinación con el de riñón, en determinados pacientes diabéticos bien seleccionados, supone una importante mejora en la calidad de vida de estos enfermos y una ganancia media de vida de hasta 12,9 años para quien lo recibe.

«Cuando el trasplante tiene éxito –añadió– se consigue un mejor control y evolución de los niveles de hemoglobina glicosilada, así como de la nefropatía y de la neuropatía, de las complicaciones de los grandes vasos y, en general, de la calidad de vida de estos pacientes».

Matesanz explicó que se debe considerar la posibilidad del trasplante combinado de riñón y páncreas como tratamiento de elección para el enfermo diabético en diálisis, mientras que el trasplante de páncreas estaría indicado en pacientes con un control metabólico y calidad de vida inaceptablemente pobres.

UNIFICAR CRITERIOS DE ACTUACIÓN

El libro blanco presentado hoy, en la que han participado ocho sociedades científicas, forma parte del programa integral de trasplante de páncreas e islotes puesto en marcha hace un año por la ONT, con el fin de impulsar las distintas modalidades de trasplantes en los enfermos diabéticos.

En la actualidad, son diez los hospitales españoles que realizan trasplante de páncreas, en la mayoría de los casos combinado con riñón. A ellos se añade la existencia de otros 9 centros, que trabajan en el aislamiento de islotes de células pancreáticas, en un proceso de preparación para su futuro implante.

En España, el trasplante de páncreas permaneció estabilizado en torno a los 25 ó 30 anuales durante la década de los 90. La mejora de las técnicas quirúrgicas y los métodos de organización han permitido en los últimos años incrementar el número anual de intervenciones, hasta alcanzar los 74 trasplantes en 2004, y se espera alcanzar los 110 en 2005.

No obstante, Matesanz apuntó que sólo 1 de cada 20 donantes en España generó un trasplante pancreático en 2004, porcentaje que en Estados Unidos es 1 de cada 5, y en la UE 1 de cada 10. «Esta diferencia es la que nos hemos propuesto mejorar, en beneficio de los pacientes», matizó.

En los nueve primeros meses del presente año, los donantes de órganos aumentaron un 5,6%, y el trasplante de páncreas se incrementó en más de un 70% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Según el doctor Laureano Fernández Cruz, cirujano del Hospital Clínico de Barcelona que realizó el primer trasplante de páncreas en España y más de las tres cuartas partes de todos los realizados en nuestro país, «el trasplante de páncreas soluciona la curación de la diabetes».

En cuanto a los niveles de supervivencia, afirmó que es del 90% en el primer año, del 80% a los tres años, y entre el 70% y el 80% a los cinco años de recibir el trasplante. También destacó que la morbilidad después de la cirugía se ha reducido hasta el 20%, y los tiempos de estancia hospitalaria hasta las tres semanas, con el consiguiente descenso del gasto económico.

Igualmente, el doctor Fernández Cruz resaltó la mejoría de los tratamientos inmunesupresores, de forma que el rechazo al trasplante antes de un año es de sólo el 15%, cuando hace unos años era del 50%.

TRASPLANTE DE ISLOTES, EN FASE EXPERIMENTAL.

El trasplante de islotes pancreáticos, en cambio, aún constituye una terapia en fase experimental, pero su desarrollo supone una importante vía de esperanza para estos enfermos. En estos casos, con nuevo abordaje inmunosupresor, se ha conseguido un 80% de los enfermos libres de insulina al año del implante. Sin embargo, a los tres años este porcentaje cae al 50%, un porcentaje claramente inferior al conseguido con el trasplante de páncreas.

A ello se suma el hecho de que la mayoría de los enfermos requieren dos o hasta tres infusiones de islotes, lo que complica y restringe el tratamiento. Para cada implante, se necesitan además dos o tres páncreas.

Ello no impide que los avances técnicos permitan en un futuro mejorar su efectividad, puesto que presenta la ventaja de ser una técnica mucho menos agresiva para el paciente que el trasplante. Los islotes de células pancreáticas, una vez aislados y purificados, se inyectan en la vena porta, mediante radiología intervencionista hasta su depósito en la periferia del hígado. Esta maniobra no requiere anestesia general y como complicaciones potenciales sólo presenta la posibilidad de hemorragia o trombos locales.

A este respecto, los doctores Miguel González Molina, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Carlos Haya de Málaga, y Manuel Alonso, coordinador autonómico de Trasplantes de Andalucía, indicó que el trasplante de islotes, que tiene menos riesgo, está recomendado para controlar la glucemia en pacientes diabéticos, aunque el porcentaje de enfermos que no necesitan insulina es menor (el 80% en el primer año y sólo el 15% a los cinco años).