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ZARAGOZA, 26 (EUROPA PRESS)

El envejecimiento de la sociedad y el aumento de la esperanza de vida son factores que llevarán a que, según los expertos, en el año 2020 el número de personas con Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) en el mundo se triplique.

La Degeneración Macular Asociada a la Edad es una enfermedad degenerativa de la retina que causa la pérdida de la visión central y el detalle de las imágenes manteniendo intacta únicamente la visión lateral o periférica.

En la actualidad, la DMAE es la primera causa de ceguera legal en los países desarrollados entre la población mayor de 50 años y la padecen más de 25 millones de personas en todo el mundo, añadiéndose cada año alrededor de 500.000 nuevos casos. En España, se estima que afecta a más de 750.000 personas y que más de 3.000.000 están en riesgo de llegar a padecerla en los próximos años.

Las previsiones sobre el incremento de su incidencia y los nuevos hallazgos, tanto en el campo de la etiología (o causas de la enfermedad), como en el de los tratamientos, hacen que la enfermedad haya cobrado un interés creciente en la especialidad de la Oftalmología.

Tanto es así, que la DMAE ha sido el tema de la Ponencia Oficial o conferencia magistral del 81 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), que se ha celebrado recientemente en Zaragoza, y que fue impartida por los profesores Jordi Monés y Francisco Gómez Ulla.

El libro presentado en esta ponencia, realizado por el doctor Jordi Monés, de la Unidad de Mácula del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona, y el doctor Francisco Gómez-Ulla, director del Departamento de Retina del Complejo hospitalario de Santiago de Compostela, ha contado con la participado 60 autores y coautores, tanto nacionales como internacionales y ha sido elaborado con la colaboración de Novartis Ophthalmics. En él se realiza una revisión de todos los aspectos de la DMAE.

Según el doctor Monés, «la obra recoge una puesta al día de la patología, con exposición de casos clínicos, así como un análisis de los últimos descubrimientos y avances en relación a sus causas, diagnóstico, prevención y tratamiento».

Uno de estos hallazgos es, en opinión del doctor Monés, el descubrimiento del que podría ser en gran parte el origen primario de la enfermedad. Según este experto, «la mutación del gen factor H, que codifica una proteína que regula la defensa inmune frente a infecciones bacterianas y virales, parece ser la causa etiológica de la DMAE».

Así, añade, «las personas que tienen la mutación en este gen poseen menos capacidad para controlar la inflamación causada por una infección cualquiera, que podría actuar como desencadenante de la enfermedad».

FACTORES DE RIESGO

Con el descubrimiento de la posible relación del gen factor H con el origen de la DMAE, se podrán, en un futuro próximo, identificar grupos de riesgo y prevenir la aparición de la enfermedad en los mismos.

«No obstante, debemos seguir trabajando en el campo de la prevención, ya que, junto a la predisposición genética y la edad, existen otros factores de riesgo muy importantes, como el tabaquismo y la hipertensión arterial», afirma el doctor Monés.

En este sentido, la DMAE, según este experto, es una enfermedad inflamatoria de base, de forma similar a la arteriosclerosis o el Alzheimer, por lo que comparten algunos factores de riesgo.

A este respecto, a pesar de no haber diferencias de prevalencia entre sexos, el doctor Monés afirma que «el hábito tabáquico en la mujer, que antes era menor que en el hombre, podría causar un aumento de la enfermedad en el sexo femenino».

TRATAMIENTO: PRESENTE Y FUTURO

El envejecimiento de la población española hace que esta patología tenga un impacto importante, ya que las formas graves afectan al 4 por ciento de la población mayor de 55 años y su incidencia aumenta con la edad, de tal forma que a partir de los 75 años la prevalencia es del 8 por ciento.

«Precisamente en una etapa de la vida en que leer o escribir pueden ser actividades importantes para las personas, aparece esta patología, empeorando enormemente la calidad de vida de estos pacientes», explica el doctor Monés.

Existen dos tipos de DMAE, la seca o atrófica más frecuente y de evolución más lenta, y la húmeda o neovascular, mucho más agresiva y con una rápida evolución hacia la perdida de la visión central.

En la forma seca, la mácula (zona central de la retina) se va atrofiando lentamente; en la húmeda, aparecen neovascularizaciones coroideas o desarrollo de vasos sanguíneos anormales, que rápidamente forman un tejido fibrovascular que destruye la zona macular provocando una pérdida irreversible de la visión central.

Los expertos no cuentan aún con un tratamiento para la DMAE seca o atrófica, que es más frecuente, pero con una evolución más lenta que la DMAE húmeda. «Hasta no hace demasiado», explica el doctor Monés, «prácticamente el único tratamiento para la DMAE húmeda o exudativa era la aplicación de la Terapia Fotodinámica con verteporfina».

Sin embargo, en la actualidad, estamos afortunadamente asistiendo a la aparición de otros nuevos tratamientos antiangiogénicos o anti-VEGF, que inhiben la formación del nuevos vasos en la mácula y que aumentan las posibilidades de mantener la visión e incluso mejorar parte de la visión pérdida».

Además, concluye este experto, «más a largo plazo podremos contar con la utilización de la terapia génica en el tratamiento de la DMAE, de forma que podamos introducir información genética en aquellos pacientes de riesgo en forma de crear proteínas que protejan al organismo frente al desarrollo de vasos sanguíneos anormales».