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WASHINGTON, 27 (EP/AP)

Los tumores asemejaban cinco erupciones por picaduras de mosquitos en el pecho de Alison Williams. El cáncer que había ya obligado a extirparle los senos estaba de vuelta, esta vez en las paredes de su pecho, un lugar donde el tratamiento se complicaba.

Su médico experimentó un tratamiento: emitió microondas hacia el pecho de Williams, para calentarlo a unos 42 grados. Su esperanza era que el calor ayudara a que las radiaciones posteriores combatieran los tumores. Finalmente, el cáncer desapareció.

Durante mucho tiempo, los científicos han considerado que el simple calor podría mejorar la efectividad de algunas terapias contra el cáncer. Sin embargo, no habían resuelto cuánto calor era necesario ni qué tipos de cáncer podían ser tratados así.

Ahora, apoyados por una nueva evidencia, un creciente número de estudios está reclutando a los pacientes a fin de determinar finalmente si la terapia ayuda.

«Necesitamos seguir investigando esto», indicó la doctora Ellen Jones, de la Universidad de Duke, quien publicó recientemente una investigación que mostraba que el calor ayudó significativamente a pacientes como Williams. Jones realiza un estudio amplio para probar también los efectos del calor en el combate al cáncer cervicouterino.

La hipertermia involucra un aumento gradual en la temperatura del tejido canceroso, a entre 40 y 45 grados. Ello es insuficiente para quemar el pecho, pero se asemeja a una alta fiebre en esa parte del cuerpo.

Hay distintos métodos: la emisión de microondas o ultrasonido a los tumores cerca de la epidermis, la inserción de sondas que irradian ondas de radio al tumor o al órgano afectado, o el uso de una máquina gigante, generadora de calor, para elevar la temperatura de todo el cuerpo.

Hay un dilema: algunos estudios han detectado que el exceso de calor puede ayudar a ciertos pacientes con cáncer cervicouterino, de seno, cabeza, cuello o melanoma. Sin embargo, otros padecimientos no parecen mejorar con la terapia.

Jones, oncóloga especializada en radioterapias, piensa que el problema está en elevar lo suficiente y por el tiempo necesario la temperatura de un tumor.

«El organismo no desea ser calentado, y combate el proceso de emisión de calor», coincidió William Straube, físico de la Universidad de Washington en San Luis, que al igual que Duke, tiene un programa de investigación sobre la hipertermia para combatir el cáncer.