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MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

La pérdida de masa corporal parece estar estrechamente vinculada con el riesgo de desarrollar Alzheimer en la tercera edad, según las conclusiones de un estudio que revela que a mayor pérdida de peso, mayores probabilidades de sufrir la citada enfermedad degenerativa.

Esta investigación, que publica hoy la revista «Neurology», es la primera en desvelar una relación entre reducción en el índice de masa corporal (IMC) y Alzheimer, hasta el punto de que sus autores consideran que la reducción de la IMC podría ser un elemento predictor del desarrollo de Alzheimer.

El estudio, realizado por Aron S. Buchman, David Bennett y otros investigadores del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago (Estados Unidos), forma parte de otro más amplio puesto en marcha entre miembros de la comunidad católica por parte del Instituto Nacional de Envejecimiento.

«Se sabe que las personas con Alzheimer pierden peso y masa corporal después de ser diagnosticada la enfermedad», indica Dallas W. Anderson, responsable de estudios sobre demencias del Programa de Neurociencia y Neuropsicología del Instituto.

«Este estudio es significativo porque demuestra la existencia de cambios en la masa corporal en los años que preceden a la aparición de la demencia y el declive cognitivo», mientras que otros estudios sólo habían estudiado el índice de masa corporal en aquellas personas que ya tenían la enfermedad, agrega el investigador.

En la investigación participaron 820 personas, cuyos pesos y alturas fueron registrados al inicio del estudio para determinar sus índices de masa corporal. Todos los participantes eran mayores de 65 años, siendo la mayoría blancos y con ancestros europeos.

Cuando comenzó el estudio, ninguno tenía demencia, y su índice de masa corporal medio era de 27,4. Durante el periodo siguiente, el 18,4 por ciento (151) desarrollaron Alzheimer. Analizando los resultados, los científicos descubrieron que los que rebajaron su índice en una unidad por año tenían un riesgo de un 35 por ciento mayor de desarrollar la enfermedad que aquellos que no habían registrado cambios en su masa corporal.

Asimismo, descubrieron que la pérdida de una libra de peso estaba asociada con un incremento del 5 por ciento en el riesgo de padecer la patología.

En conclusión, los autores del estudio consideran que, basándose en estas evidencias, la pérdida de masa corporal podría añadirse a la lista «relativamente corta» de síntomas que los médicos puedan utilizar para predecir el riesgo de un paciente de sufrir la enfermedad de Alzheimer.