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El trabajo de dos investigadoras de la Universidad de Alcalá de Henares se presenta hoy en Cáceres en el XVI Congreso de Toxicología

CÁCERES, 29 (EUROPA PRESS)

El consumo moderado de cerveza puede disminuir uno de los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, ya que esta bebida fermentada contiene silicio, un mineral que parece interaccionar con el aluminio, metal neurotóxico que se relaciona con la demencia y otros desórdenes como la enfermedad de Alzheimer.

Esta es una de las conclusiones de la investigación «La cerveza como fuente dietética de silicio y su efecto protector frente a la intoxicación por aluminio: influencia sobre la absorción y la acumulación de este metal neurotóxico», desarrollada por las doctoras María José González e Isabel Meseguer, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Alcalá de Henares y que se presenta hoy en el XVI Congreso Español de Toxicología que se celebra en Cáceres.

Según informa el Centro de Información Cerveza y Salud en nota de prensa, esta bebida es una de las «principales fuentes de aporte de silicio a la dieta junto con el café, el agua, los plátanos, las judías verdes y las espinacas, entre otros alimentos».

Esta bebida contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible, lo que afirma que implicaría que un consumo moderado de cerveza (dos cañas al día de 200 ml.) aportaría aproximadamente el 50 por ciento de la ingesta diaria recomendable de silicio; si bien los requerimientos diarios de este elemento no están en la actualidad totalmente establecidos.

Por tanto, se indica que un aporte moderado de cerveza podría ser tenido en cuenta en los hábitos dietéticas de la población como posible factor protector, hecho que reafirma la reciente inclusión de esta bebida en la pirámide nutricional de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria», concluyen las autoras de la investigación.

Las conclusiones de este estudio, según se señala «confirman» los resultados obtenidos por otros investigadores y, en este sentido, añade que el silicio actuaría limitando la absorción de aluminio en el tracto gastrointestinal y por tanto disminuyendo la acumulación de este metal tóxico en el organismo, incluyendo el tejido cerebral. Por otro lado, el grupo de ratones que recibió un suplemento de cerveza en su dieta también mostró una mayor excreción fecal de aluminio que la presentada por el grupo control.

En cuanto a la acumulación de aluminio en tejido cerebral, este grupo presentó igualmente una disminución de aluminio en este tejido con respecto al grupo control.

Según las autoras del estudio «los resultados obtenidos sugieren que el ácido silícico contenido en la cerveza, podría interferir con el aluminio disminuyendo su biodisponibilidad a tres niveles diferentes: a nivel gastrointestinal; dificultando su absorción; a nivel renal, disminuyendo su reabsorción; y a nivel de distribución impidiendo la distribución tisular».

LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

El Alzheimer es una enfermedad que cursa sobre todo con pérdida progresiva de memoria, pero su sintomatología completa es mucho más que pérdida de memoria, abarcando capacidades cognitivas, conductuales y psicológicas. Entre la gente mayor, la enfermedad de Alzheimer es la responsable de demencia en el 70 por ciento de los casos.

El aluminio es el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre, y se presenta generalmente combinado con oxígeno, silicio y flúor, entre otros elementos. La exposición a aluminio en la población general, es decir, no expuesta laboralmente, es principalmente a través del agua de bebida, en forma de sulfato de aluminio que es comúnmente añadido en el agua municipal como coagulante para disminuir la turbidez o bien como una consecuencia de la lluvia ácida que facilita su solubilidad, y a través de los alimentos entre los que destacan el té, la espinaca, el apio, el pepinillo y en general los vegetales de hoja, así como distintas especias y hierbas aromáticas como el perejil, la pimienta, la mostaza, la canela, la albahaca y la vainilla.

También se ha identificado como una fuente de aluminio la levadura en polvo usada en la fabricación de pasteles, el cacao, la sal, así como el uso de utensilios de aluminio en la cocina; estos enseres podrían añadir hasta 2 mg/día al contenido de aluminio presente en la dieta.

No obstante, advierte de que el aluminio es un contaminante muy común y está presente en la mayoría de los alimentos aunque en menor cantidad. A pesar de lo relativamente expuesto que estamos a este metal, sólo una pequeña cantidad del aluminio ingerido es efectivamente absorbido por el organismo y en condiciones normales es excretado por la orina, por lo que no existe un riesgo aparente para la población sana.

Sin embargo, se ha demostrado que en los enfermos de Alzheimer la capacidad del tracto gastrointestinal para excluir el aluminio se encuentra reducida.