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MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Expertos reunidos esta semana en París estiman que más de medio millón de personas muere cada año en la UE como consecuencia de una trombosis venosa, una dolencia «silenciosa» de la que sólo reciben tratamiento el 7 por ciento de los pacientes. Según sus datos, las embolias causadas por trombos se cobran más vidas al año en Europa que la suma de los fallecidos por SIDA, cáncer de mama y de próstata, y accidentes de automóvil.

En las jornadas, organizadas por el laboratorio Sanofi-Aventis, Alexander Cohen, del Departamento Académico de Cirugía del Reino Unido, señaló que hasta 543.000 europeos fallecieron por esta causa el año pasado, y de ellos el 59 por ciento no recibió tratamiento. Otro 34 por ciento murió súbitamente, mientras el 7 restante sí recibió atención médica.

La explicación para estos datos, comentó el cirujano español Juan Arcelus, es que los afectados por esta enfermedad es potencialmente casi todo el mundo, «incluso jóvenes deportistas», y que es todavía muy poco conocida, por lo que se le presta menos atención de la que merece. Sin embargo, todos coincidieron al señalar algunos colectivos de especial incidencia, como personas recién operadas, obesas, o de avanzada edad, y destacaron los condicionantes genéticos.

Según afirmó en su intervención Arcelus, casi el 80 por ciento de los que sufren una trombosis no manifiestan síntomas, y cuando los tienen, son confusos. Además, dijo que el 70 por ciento de los casos de muerte por embolia pulmonar –cuando el trombo tiene lugar en las vías respiratorias– sólo se detecta en las autopsias.

Los trombos se producen por varios factores, por ejemplo cuando la sangre es más espesa de lo normal –hipercoagulabilidad–, circula menos, o se produce una lesión en una vena, lo que puede originar un obstáculo en las vías circulatorias. Entonces, cuando el tapón se rompe, la sangre provoca un colapso en el corazón o el cerebro, y en su caso, en los pulmones.

Esto está condicionado por la ausencia de un sistema periférico de la circulación. Por ejemplo, en el caso de las piernas, donde los músculos hacen de bombas de sangre por su tamaño y actividad, la sangre regresa al corazón a través de la vena cava, lo que aumenta el peligro de los trombos.

Por su parte, Michel-Meyer Samama, del Hospital Universitario Hotel-Dieu, incidió en que los métodos de diagnóstico se han generalizado, y que se trata de técnicas eficaces y no invasivas. En este sentido, añadió que, dado que se conocen los grupos de riesgo, la única explicación para la alta incidencia de los casos de muerte por trombosis es lo escaso del conocimiento de los riesgos por parte tanto de médicos como de pacientes.

Sin embargo, según Arcelus otra explicación es que el 80 por ciento de los fallecidos por embolia lo hizo menos de una hora después del primer síntoma, mientras que un 12 por ciento lo hizo en los tres meses siguientes. «Es una enfermedad muy difícil de tratar, e incluso, cuando se detecta y se supera, es muy probable que ocasione graves daños en el futuro», dijo Arcelus.