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La incidencia de esta enfermedad es cinco veces superior a la media de la UE

BILBAO, 7 (EUROPA PRESS)

España presenta una de las mayores tasas de tuberculosis de toda la UE, cinco veces mayor que la media europea, y que además ha experimentado «un importante aumento» en los últimos meses «debido al incremento de población inmigrante», según informó la Sociedad Española de Médicos Rurales y Generalistas (SEMERGEN), que analizó hoy «este importante problema» en el marco de su XXVII Congreso, que desde el 5 de octubre reúne a más de 4.000 médicos en Bilbao.

Según el jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Control de la Infección del Hospital de Basurto, Ramón Cisterna Cáncer, «en los últimos meses se ha venido declarando diferentes informes en los que se manifiesta un importante aumento de la tuberculosis dentro de la población inmigrante en España».

El doctor Cisterna manifestó que ante este reto para la salud pública «se necesita una política sanitaria capaz de disminuir las elevadas tasas de tuberculosis y controlar de forma prioritaria los distintos grupos de pacientes afectados por esta infección».

Según SEMERGEN, mientras que en España se declara al igual que en Portugal 25 casos de tuberculosis por cada 100.000 habitantes, en el resto de los países occidentales se declara cinco por cada 100.000 habitantes. Las autonomías con tasas mas elevadas son Ceuta, Melilla, Galicia, Baleares, Castilla y León, Murcia, Cantabria, Asturias, País Vasco, Aragón y Cataluña.

Para analizar el impacto de esta enfermedad, desde SEMERGEN se afirma que «hay que considerar que en la última década España es un país receptor de inmigrantes». Según explicó el doctor Cisterna, «como ejemplo de la sobrecarga que significa para el sistema sanitario» esta cuestión, destaca la existencia de «más de 350.000 tarjetas sanitarias emitidas en los tres últimos años a ciudadanos de origen extranjero en la Comunidad de Madrid».

La tuberculosis tiene influencia en todo el mundo, pero las condiciones socioeconómicas de los países de renta baja y esas mismas condiciones en las que se encuentran los inmigrantes en los países desarrollados convierten a esta población en la de mayor riesgo.