.

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

El control de los niveles de colesterol, además de sus consabidos efectos favorables de cara a la prevención de la enfermedad cardiaca y el ictus, podría prevenir también la aparición de la enfermedad de Alzheimer, según se desprende de un estudio de la Universidad de Heidelberg (Alemania) que se publica en la edición digital de la revista «Nature Cell Biology». En concreto, los investigadores muestran en su estudio la vinculación con los niveles de colesterol de una proteína relacionada con el desarrollo del Alzheimer.

Así, los autores sugieren que los niveles altos de colesterol pueden estar vinculados con niveles más elevados de una proteína llamada beta-amiloide (BA). La acumulación de esta proteína es una característica central del Alzheimer y se cree que conduce al mal funcionamiento y a la muerte neuronal asociada al Alzheimer.

Esta proteína, producida en las células normales, procede de una proteína más grande llamada proteína precursora de amiloide (PPA). El funcionamiento normal de ambas permanece sin aclarar, pero los niveles de beta-amiloide aumentan de forma destacable en el Alzheimer.

En esta ocasión, los científicos examinaron si la PPA y la beta-amiloide podrían afectar al metabolismo de los lípidos, descubriendo que las células derivadas de ratones modificados para eliminar la producción de las enzimas que generan beta-amiloide tuvieron mayores niveles de colesterol y de otro lípido llamado esfingomielina.

El equipo identificó estos efectos en las actividades alteradas de dos enzimas clave de los mecanismos metabólicos de estos lípidos y restableció los niveles normales de estos lípidos y las actividades de la enzima al tratar estas células con beta-amiloide. Los autores concluyeron que una función de la PPA normal se encuentra dentro del metabolismo de los lípidos.

Este estudio también sugiere la existencia de un circuito, de forma que los niveles de beta-amiloide estarían controlados por los lípidos y los lípidos a su vez controlarían los niveles de beta-amiloide, así que tal mecanismo en espiral podría dar lugar a los altos niveles de beta-amiloide anormales que se registran en la enfermedad de Alzheimer, lo que tendría claras consecuencias para el diseño de tratamientos terapéuticos.