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PAMPLONA, 10 (EUROPA PRESS)

«Los cuidados paliativos son la única salida digna para la situación de un enfermo terminal», asegura el doctor Carlos Centeno, coordinador de la Unidad de Medicina Paliativa de la Clínica Universitaria de Navarra, con motivo del Día Mundial de los Cuidados Paliativos que se celebró el sábado impulsado por la Organización Mundial de la Salud.

Más de cincuenta millones de personas mueren cada año; un 80% fallece en los países en desarrollo, muchos de los cuales no tienen acceso a fármacos o cuidados básicos que controlen el dolor. La Organización Mundial de la Salud y otras agencias internacionales insisten que el cuidado paliativo es un elemento esencial en la atención clínica. El objetivo de este día especial es concienciar a la sociedad ante esta situación y conseguir fondos para el desarrollo de unidades especializadas en Cuidados Paliativos.

Según el doctor Carlos Centeno, coordinador de la Unidad de Medicina Paliativa de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra, «la calidad de una sociedad se puede medir por el modo en el que cuida a las personas al final de la vida. En este sentido, en Europa se está produciendo un creciente interés por proporcionar cuidados paliativos a pacientes terminales. Entre otras medidas, en distintos países europeos en los últimos años se ha declarado derecho humano la atención paliativa, se ha modificado la legislación en esta área, se han establecido planes específicos y se han elaborado Planes Nacionales».

En la actualidad España dispone de 6 equipos de Medicina Paliativa por cada millón de habitantes, una situación similar o ligeramente superior a la mayoría de los países europeos, a excepción de Inglaterra que tiene una gran experiencia en este campo. «Aun así, el sistema español ofrece la ventaja de que es uno de los más equilibrados de Europa, pues impulsa tanto la atención domiciliaria como los programas instaurados en los hospitales».

A pesar de que el especialista de la Clínica Universitaria reconoce que «hay mucho por hacer, como establecer un plan nacional de Cuidados Paliativos, es preciso ser positivos. Para muchos el final de la vida sólo tiene la salida del sufrimiento indecible o la eutanasia. No es verdad: la medicina paliativa puede aliviar la enfermedad. Pero no se trata de una tercera vía posible sino de la única salida digna para la situación terminal del enfermo».

ATENCIÓN INTEGRAL

La Clínica Universitaria cuenta con una Unidad de Medicina Paliativa y Control de Síntomas que está formada por un equipo interdisciplinar especializado. En su esfuerzo por ofrecer una labor integral, colabora con los profesionales de otros departamentos en la atención de pacientes tanto en fases terminales como previamente, a lo largo de la enfermedad, en casos especialmente complejos de dolor, desajuste emocional, etc, expuso.

«Como hospital universitario, nuestro interés se centra en integrar la medicina paliativa dentro de la práctica asistencial, la investigación y la docencia. Todo ello redunda en una mejor calidad de la actividad clínica pero no solo de nuestro Equipo sino de la Clínica en general. Existe una unidad de Cuidados Intensivos para casos críticos, y nosotros ponemos intensidad de cuidados en otras situaciones», añadió.

Desde el punto de vista científico, la Unidad de Cuidados Paliativos de la Clínica Universitaria dirige un programa internacional de la Sociedad Europea de Cuidados Paliativos, que evalúa el desarrollo de esta especialidad en 50 países diferentes.

Además interviene en el Directorio español de los cuidados paliativos y coordina los encuentros interhospitalarios mensuales dirigidos a los equipos de Medicina Paliativa del entorno geográfico y que se celebran cada vez en un centro asistencial.

Finalmente los profesionales de esta Unidad participan en diversos proyectos de investigación. Entre ellos destacan un ensayo para evaluar la eficacia de la hidratación subcutánea en pacientes con cáncer avanzado; un estudio del desgaste profesional (síndrome de burnout) en el personal de enfermería de las Unidades Hospitalarias del País Vasco; y la validación en castellano del sistema de evaluación de síntomas de Edmonton.