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Si se desencadena una pandemia, se atenderá a los enfermos en domicilios y centros de salud, y en hospitales sólo a los más graves

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha enviado a los centros de salud de toda España un documento con las pautas de actuación ante una posible epidemia de gripe aviar, aunque insistió en que no es aconsejable crear alarmas.

Según la semFYC, los médicos de familia están en condiciones de ofrecer información a todas aquellas personas que lo necesiten, y desean transmitir sosiego a la población. «Hasta la fecha, la gripe aviar es un problema que no afecta a los humanos, sino que está limitada al ámbito veterinario. Por tanto, aunque hay que adoptar medidas de protección, no es aconsejable crear alarma ni preocupación entre la población», aseguró el doctor Asensio López Santiago, vicepresidente de semFYC.

Esta sociedad científica, que representa a más de 18.000 médicos de familia españoles, reiteró la necesidad de que todos los pacientes crónicos y los mayores de 65 años se protejan con la vacuna común de la gripe. «La población debe seguir con tranquilidad las recomendaciones e informaciones que ofrecen las autoridades sanitarias españolas bien las de su comunidad autónoma y las nacionales», comentó el doctor López Santiago.

En el caso de que se desencadenara una epidemia de gripe por la mutación del virus aviar, las medidas fundamentales son cortar las cadenas de contagio, mediante la rápida identificación de los primeros afectados; atender a las personas afectadas, principalmente en sus domicilios y en los centros de salud, y solo en los hospitales a aquellos enfermos que revistan mayor gravedad; y esperar a que se disponga de una vacuna específica, que no se podría fabricar hasta que se originara la mutación, si es que finalmente se produjera.

El vicepresidente de semFYC insistió en que tanto la red de vigilancia epidemiológica como los centros de salud y los hospitales disponen en todas las comunidades autónomas de protocolos de actuación para afrontar la crisis.

«Es importante –subrayó– informar que la eficacia de los medicamentos contra la gripe, aviar o humana, es muy limitada. Por tanto, en el caso de tener que utilizarlos, tendría que ser bajo estricto control médico y en enfermos muy bien seleccionados».

AMPLIAR LA COBERTURA DE VACUNAS.

Desde el pasado 1 de octubre, los centros de salud españoles están vacunando a la población y procurando ampliar la cobertura, ya que en los últimos años no superó el 30% de la población de riesgo con menos de 65 años, y un 70% en los que superan esa edad.

Por ese motivo, la sociedad científica ha hecho llegar a los centros de salud un conjunto de medidas y recomendaciones específicas para mejorar las tasas de cobertura, poniendo en marcha programas encaminados a identificar los colectivos que son más reacios a vacunarse. Entre las recomendaciones, semFYC propone que todas las historias clínicas de los grupos de riesgo incluyan una «alerta» que sirva de recuerdo a los profesionales de Atención Primaria para incitar la vacunación de los usuarios, una medida que será más fácil de aplicar en los centros informatizados.

Asimismo, aconseja que la vacunación se lleve a cabo de manera preferente entre octubre y las dos primeras semanas de noviembre, y recuerda que el tratamiento con analgésicos, el reposo y la ingesta de líquidos son las medidas más eficaces para aliviar los síntomas de la gripe.

La vacunación es eficaz hasta en un 70% de los casos y protege frente al virus durante un máximo de un año. A este respecto, el vicepresidente de semFYC señaló que no se deben utilizar antibióticos durante la gripe, salvo que el médico los indique por algún motivo justificado.

A su juicio, las medidas preventivas son fundamentales para hacer frente a este proceso patológico, ya que se trata de una enfermedad vírica y autolimitada (que se cura sola). En este sentido, existen determinadas medidas elementales de autocuidado e higiene personal como son lavarse las manos frecuentemente, utilizar pañuelos desechables y taparse la nariz y la boca al estornudar.