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Melilla es la región europea con la tasa de fecundidad más elevada mientras que Asturias ocupa la última posición

BRUSELAS, 14 (EUROPA PRESS)

Las regiones españolas y francesas registraron los niveles de mortalidad por tumores malignos más altos de la Unión Europea, entre hombres y mujeres de todas las edades, según datos correspondientes al período 1999-2001 del «Anuario estadístico 2005» emitido por la oficina estadística de las Comunidades Europeas, Eurostat.

Así, gran número de las regiones de estos dos países presentaron índices por encima del 2,2 por cada 100.000 habitantes, frente a los niveles de las islas británicas, por ejemplo, que se mantuvieron por debajo del 1,6. En España, sólo Castilla y León, Castilla-La Mancha y las Islas Canarias se situaron en tasas inferiores al 2,2.

Los tumores malignos o cánceres fueron la segunda causa más frecuente de las defunciones de la UE de 25 y representaron el 25% del conjunto, al tiempo que ocasionaron el 22% de la mortalidad femenina y el 29% de la masculina.

Este tipo de tumores afectaron esencialmente a las personas de más edad. Cerca del 60% de las muertes por cáncer afectaron a personas de 70 años o más, aunque una cuarta parte de esas defunciones se produjeron entre 45 y 64 años.

La mortalidad por cáncer de vías respiratorias es, de lejos, en el caso de los hombres, la más frecuente de las causas de muerte ligadas al cáncer, puesto que representó en 2001 cerca del 30% del conjunto de defunciones masculinas por cáncer de la UE. Aproximadamente, un tercio de los hombres, entre 45 y 64 años, murieron de cáncer respiratorio en 2001.

En este sentido, el informe refleja que solamente el 11% del conjunto de las defunciones de mujeres por cáncer censadas en la UE fueron consecuencia de un tumor maligno de laringe, traquea, bronquios o pulmón.

En cuanto al cáncer de ovario, Eurostat observa en los datos de 2001 una «fractura norte-sur evidente», debido a que, casi la totalidad de las regiones con una tasa débil de mortalidad femenina debida a tumores en el ovario, se situó en el sur de Europa.

Mientras que las regiones de España, Portugal, Italia y Grecia presentaron niveles por debajo de 8 por cada 100.000 mujeres y, en más de la mitad de esas regiones, incluso inferiores a 6, Holanda, Bélgica y la República Checa situaron su tasa de mortalidad sobre 10. La región finlandesa de Aland obtuvo el índice más alto con un 18,8.

En cuanto a las muertes prematuras a causa de enfermedades del aparato circulatorio, la Comunidad Foral de Navarra registró la tasa más alta, entre las regiones de la Unión Europea, con un índice superior a 4.

El informe resalta que, aunque estos datos se refieren tanto a hombres como mujeres, existe una mortalidad masculina por problemas circulatorios «considerablemente más elevada» en toda la UE. Las regiones con tasas de defunción más elevadas de hombres y mujeres entre 0 y 64 años por esta causa se sitúan, junto a Navarra en Francia, España, Finlandia y los tres países bálticos.

Así, hasta siete comunidades autónomas más obtuvieron en el periodo estudiado niveles superiores a 3,3 por cada 100.000 habitantes. Se trata de Galicia, el Principado de Asturias, Euskadi, Cataluña, las Islas Baleares, Castilla y León y la Comunidad de Madrid.

En el conjunto de los veinticinco Estados Miembros, la mortalidad por enfermedades en el aparato circulatorio fue «relativamente débil», según Eurostat, con valores medios que oscilan, por ejemplo, entre el 1,1 en la región griega de Peloponnisos y el 1,8 en Basse-Normandie (Francia).

En cualquier caso, las enfermedades del aparato circulatorio provocaron, en 2001, el 42% del conjunto de las defunciones en los Veinticinco y fueron la causa principal de muerte para el 46% para las mujeres y 38% para los hombres.

Estas patologías tienen especial importancia sobre los grupos de edad avanzada, ya que, más del 80% de los fallecimientos a causa de enfermedades cardiovasculares, conciernen a personas con edades superiores a 70 años.

MELILLA, LA MÁS FECUNDA

La Ciudad Autónoma de Melilla fue la región europea con la tasa de fecundidad más elevada de los 25 estados Miembros, con un 10,6 por, mientras el Principado de Asturias se situó a la cola comunitaria en esta materia, según datos de Eurostat del año 2002.

Al mismo tiempo que Melilla lidera la clasificación de los niveles de fecundidad, dos de las tres regiones con la tasa de fecundidad más débil son españolas. Asturias cuenta con el índice más bajo de la UE, con un 4,3, seguida de cerca por Galicia, con un 4,8. La tercera es Bucuresti en Rumanía, con un 4,7.

A pesar de que una región española esté a la cabeza, el nivel de fecundidad de las comunidades autónomas españolas «es sensiblemente inferior a la media comunitaria», según Eurostat. En concreto, esos datos entre 2000 y 2002, sitúan la tasa de fecundidad media española un punto por debajo de la media comunitaria lo que, en la opinión del informe, convierte a Melilla en «una excepción».

De hecho, sólo la Región de Murcia superó el 6,1 que, por ejemplo, mantuvieron todas las regiones francesas. Al margen de estas dos excepciones, la mayor parte de las autonomías españolas no superaron el 5,3, menos los archipiélagos balear y canario, Cataluña, la Comunidad de Madrid y Andalucía.