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BRUSELAS, 18 (EUROPA PRESS)

La organización técnica de un programa nacional de «screening» o detección temprana de cáncer a través de mamografías, conforme a las líneas directrices de la UE, representa para un Estado miembro inversiones por un valor de 1 euro como máximo por ciudadano.

Así lo subrayó hoy la diputada alemana socialista, Karin Jöns, coincidiendo con la jornada del cáncer de mama en el Parlamento Europeo. Cada año 275.000 mujeres resultan afectadas de esta dolencia en la Unión, de las que 88.400 mueren. Sin embargo, «un 90% de los casos pueden ser curados si el cáncer es detectad a tiempo y se trata correctamente, pero estas condiciones no las cumplen la mayoría de los Estados miembros».

El coste de la formación para la especialización del personal encargado de los tests se eleva por su parte a 25 céntimos suplementarios, como máximo, por ciudadano. Según las líneas directrices de la Unión Europea, debería haber una unidad de test por cada millón de ciudadanos.

Actualmente sólo nueve de los veinticinco Estados miembros — España, Finlandia, Hungría, Luxemburgo, Holanda, Suecia , Reino Unido y Bélgica– realizan tests precoces. Cinco países disponen de proyectos pilotos y programas regionales (Alemania, Dinamarca, Irlanda, Italia y Lituania).

En cambio, aunque se recomienda la existencia de un «centro de la mama» por ada 250.000 habitantes, de modo que para la Unión Europea serían necesarios 1.815 centros. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los tests de detección precoz reducen la mortalidad un 33% por ciento como máximo.

Las líneas directrices de la UE 2005, promovidas en esta jornada de la Eurocámara, incluyen por primera vez recomendaciones para la detección a través de tests digitales, lo que permite ganar tiempo, ya que las imágenes pueden ser intercambiadas más rápidamente entre los expertos, la legibilidad se ve incrementada y el almacenamiento de datos simplificado.

Bruselas invita así a todas las mujeres de edades comprendidas entre los 50 y los 69 años a realizarse una mamografía cada dos años, y examinar las radiografías independientemente y de manera anónima por dos radiólogos y, en caso necesario, consultar con un tercero o realizar nuevas pruebas tales como sonografías, biopsias o TRM.

Todas las personas que participan en el programa de detección temprana del cáncer de mama –radiólogos, patólogos y asistentes de radiología– deben estar especializados en las afecciones de pecho, benigno y maligno. La Comisión recomienda, asimismo, imponer controles severos y regulares a los aparatos por parte de centros de referencia independientes.