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VALENCIA, 05 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto de Drogas y Conductas Adictivas (IDYCA) de la Universidad Cardenal Herrera-CEU presentaron hoy en Valencia los resultados de sus trabajos que demuestran que el empleo de antioxidantes puede ayudar a frenar la muerte de las células cerebrales provocada por el abuso de distintas sustancias adictivas, según informaron hoy fuentes de la citada entidad universitaria.

Estos estudios fueron presentados en el I Congreso Nacional «Sociedad de Consumo ¿de drogas?», organizado por el IDYCA de la UCH-CEU, y que durante tres días reunió en el Oceanográfico a cerca de 400 expertos en la prevención y el tratamiento de las adicciones.

Esta línea de investigación demuestra que «la base anatómica del deterioro de la memoria y el aprendizaje en personas alcohólicas radica en la muerte celular y la falta de regeneración de las neuronas del hipocampo que provoca el alcohol y otras sustancias adictivas». Así, «la administración de antioxidantes ha logrado frenar estos problemas de regeneración neuronal» y «recuperar la denominada potenciación de la memoria a largo plazo en los animales de laboratorio empleados en el estudio».

El doctor Francisco Bosch, director del departamento de Fisiología, Farmacología y Toxicología de la UCH-CEU, que presentó dicho estudio, afirmó que «estos resultados son especialmente esperanzadores para su aplicación en el proceso de rehabilitación de las drogas, en el que el estado cognitivo del paciente, junto al emocional, son claves para la recuperación». Según apuntó, «también se abre la posibilidad del uso de antioxidantes para tratar otras alteraciones cognitivas descritas en personas adultas, en las que también se vea afectado este proceso de neurogénesis en el hipocampo».

Asimismo, la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, quien clausuró el evento, destacó el cambio sufrido en el perfil del consumidor de drogas, ya que «del marginado socialmente de los años 80, hemos pasado en la actualidad a consumidores jóvenes, que ven las drogas como un instrumento de integración en la cultura del ocio y la diversión».

Moya también resaltó el «descenso en la percepción de riesgo» y afirmó que «los consumidores más jóvenes tienen cada vez menos conciencia de riesgo en relación con el alcohol, el cannabis y la cocaína».

Ante estos cambios, Carmen Moya señaló que «la prioridad en las políticas gubernamentales es la prevención». En este sentido, añadió que «de los 17 millones de euros invertidos en el Plan de Acción 2005-2008, el 44 por ciento se destinará a la prevención y la sensibilización social». Asimismo, resaltó la «importancia de reforzar el papel de la sociedad civil en la lucha contra las drogas», y que «desde el Foro Social ante las Drogas, creado en el mes de febrero, queremos promover la movilización social sobre los efectos negativos de las sustancias adictivas».

CONCLUSIONES DEL CONGRESO

Francisco Javier Romero, director del IDYCA y vicerrector de la UCH-CEU, afirmó que los expertos que participaron en este encuentro aportaron cifras «preocupantes» sobre el aumento del consumo de cannabis y cocaína y sobre el descenso de la percepción de riesgo de estas sustancias. Al respecto, apuntó que «sólo uno de cada dos jóvenes cree que fumar cannabis es perjudicial y la mayor parte piensa que un cigarrillo es más perjudicial para la salud que un porro».

Romero consideró que estas cifras muestran que las campañas de prevención actuales «no están dando resultado» ya que, según señaló, «no se ha logrado, por ejemplo, elevar la edad media de inicio de consumo de drogas, que se encuentra en los 13,7 años». Asimsimo, afirmó que «las estrategias de prevención más efectivas son las que nacen en la familia», sin embargo ésta encuentra «grandes obstáculos para ejercer su papel educador en un entorno social que va en contra y que tiene una influencia en los jóvenes muy importante».

EFECTOS COCAINA

Por otra parte, también se presentaron en el Congreso los primeros resultados de otra de las investigaciones del IDYCA, sobre las bases neurobiológicas de la adicción en los cocainómanos, empleando nuevas técnicas de Resonancia Magnética funcional (RMf).

En este sentido, la doctora María Jesús Romero, radióloga del ERESA en el Hospital Arnau de Vilanova, presentó el trabajo que el IDYCA desarrolla en colaboración con la Unidad de Resonancia Magnética de este Hospital y la Universidad Jaume I, y que muestra que el abuso de cocaína afecta a las zonas orbitofrontales del cerebro relacionadas con la toma de decisiones, el sistema motivacional y el de recompensa.

Según este estudio, los adictos a la cocaína presentan disfunciones en el cortex orbitofrontal del cerebro, entre ellas la pérdida de sustancia gris y la atrofia en áreas del sistema de recompensa y motivación. Por ello, su motivación ante estímulos naturales que despiertan la emotividad es baja y sin embargo es muy alta ante cualquier estímulo relacionado con las drogas.

María Jesús Romero apuntó que la observación y cuantificación de estos cambios abre la posibilidad de evaluar «fielmente» la eficacia de los tratamientos actuales y futuros contra la adicción a las drogas, que deben centrarse precisamente en el estado emocional de los pacientes para evitar las recaídas en el consumo.