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Señalan que en 2050 la mitad de los españoles padecerán rinitis alérgica y el aumento de sus efectos con el consumo de tabaco

SEVILLA, 10 (EUROPA PRESS)

El presidente del Comité Organizador del Simposio Internacional de Rinoconjuntivitis, José Conde, alertó hoy del «aumento progresivo» de las resistencias de las alergias frente a los tratamientos, «sobre todo en las grandes ciudades», al tiempo que el presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seiac), Antonio Peláez, se refirió al incremento de casos de rinitis «motivados por procesos asmáticos y alérgicos», lo que motivó que sólo en 1993 el coste laboral en Europa derivado por las alergias «ascendiese a los 30.000 millones de euros».

En rueda de prensa para informar sobre este Simposio Internacional de Rinoconjuntivitis, que acogerá la capital hispalense hasta el próximo sábado, Conde, jefe del Servicio de Alergia del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, señaló que este aumento de casos de alergia en la ciudad, «muy por encima de los que se registran en el campo», se asocia principalmente «a la polución que genera los vehículos y la inhalación de vapores de gasoil».

«Este hecho provoca que sólo en el caso de las alergias al polen, el número de afectados en las ciudades sea el doble que en el campo», explicó este experto, quien añadió, además, que el alergeno que provoca dicha alergia al polen en la ciudad «es altamente agresivo, frente al del campo».

Al hilo de ello, el alergólogo y presidente del Comité Científico de este Simposium, Ignacio Antepara, precisó que las alergias, el asma y la rinoconjuntivitis «son procesos sistémicos que se afectan unos a los otros», hasta el punto, dijo, «que la simple alergia a la ingesta de caracoles pueden desembocar en una rinitis y en un proceso asmático».

Así, sostuvo que «nueve de cada diez pacientes con asma, sufren también de rinitis». Respecto a los tratamientos, este experto abogó por la inmunoterapia, «ya que mejoran o, inclusive, curan las alergias». Además, indicó que con los pacientes alérgicos tratados con inmunoterapia «no desarrollan asma».

Por ello, Antepara consideró imprescindible tratar conjuntamente la rinitis a pacientes que sufren de asma, ya que, según advirtió, «cuando esto no es así, estos pacientes ingresan mucho más en las urgencias hospitalarias, con el consiguiente coste económico».

COSTE ECONOMICO

En este punto, el presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica se refirió a los costes directos –por hospitalización– e indirectos –por descensos de la productividad laboral– que acarrean las alergias, de los que dijo, «en 1993 se elevaban en Europa a los 30.000 millones de euros, de los que 3.000 millones eran sólo por procesos de rinitis».

«La rinitis alérgica, que en España sufren actualmente 9 millones de personas, es decir, el 22 por ciento de la población, ha sido considerada siempre como una enfermedad banal que el propio paciente puede tratarse automedicándose», lamentó Peláez, quien subrayó que la importancia de estos procesos y su impacto en la calidad de vida «es equiparable al enfermo asmático y supera o al que padece de hipertensión arterial».

INCIDENCIA Y ASOCIACION AL TABACO

En cuanto a la incidencia de la rinitis alérgica, «enfermedad que se conoce desde hace 200 años», Antepara estimó que en 2050 «la mitad de los españoles padecerán rinitis alérgica», frente al 10 por ciento que la padecían «hace tan sólo diez años».

De otro lado, estos expertos se refirieron al empeoramiento de los pacientes asmáticos y con alergias respiratorias que fuman, indicaron que el tabaco «favorece la aparición de enfermedades alergias», extremo que achacaron «a un gran problema educativo».

Respecto a la conveniencia o no de habilitar salas de fumadores en los centros de trabajo, el presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica opinó que «no es una mala idea», tras considerar que el coste económico que supondrá salir momentáneamente del centro de trabajo para firmarse un cigarro.

Así, abogó por invertir más «en recursos que favorezcan el abandono del hábito tabáquico y no ya tanto en la prohibición». Frente a este tesis, Conde y Antepara aplaudieron la no inclusión en la Ley antitabaco de las salas para fumadores.