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LONDRES, 13 (EUROPA PRESS)

Un hospital de Londres decidió realizar pruebas para investigar a un hombre británico a quien diagnosticaron el virus del sida en 2003 y después de un año se había recuperado de la enfermedad y no quedaba rastro del virus en su sangre, informa la cadena británica BBC.

Se trata del joven Andrew Stimpson, de 25 años, cuyo caso ha sido calificado por los médicos como «médicamente extraordinario». Ante el asombro de los médicos que tuvieron que realizarle las pruebas dos veces, los medios británicos consideran que se trata de «un milagro que traerá esperanza a millones de personas con sida».

Por su parte, el portavoz de una organización benéfica del sida señaló que nadie se «se ha salvado» espontáneamente se sida. «Esto es equivalente a llegar a la luna sin una nave», agregó.

Ante lo ocurrido, Andrew se ofreció para test médicos a fin de poder revelar «el secreto» que ha hecho que su cuerpo haya conseguido acabar con un virus que es responsable de la muerte de 20 millones de personas en el mundo desde 1981.

«Me siento verdaderamente especial y afortunado. Todos los doctores me han dicho que se trata de un milagro que me haya curado. Recuerdo que después de realizarme las pruebas llegó el doctor a la habitación y me dijo: «¡Te has curado!, es increíble, es fantástico!»», explicó.

Asimismo, insistió en que para él es importante ayudar en la investigaciones sobre el sida porque puede ser «un gran paso adelante» para curar a todos los que tengan la enfermedad.

Andrew cogió el virus de su novio Juan y en mayo de 2002, preocupado por su cansancio excesivo, su flaqueza y las altas fiebres, decidió hacerse unos análisis de sangre en una clínica en el oeste de Londres y realizarse las pruebas del sida.

En un principio todos los análisis dieron negativos pero los médicos ya le advirtieron de que el virus tardaba en manifestarse tres meses después de haber sido contraido. Los análisis posteriores encontraron anticuerpos de sida y los doctores le daban entre diez y veinte años de vida.

«Cuando me diagnosticaron sida mis ganas de vivir se perdieron completamente», señala Andrew, quien contó su secreto solamente a dos personas, su novio y su hermana. «Me mantenía rezando por alguien que anunciara un remedio contra la sida, rezaba porque ocurriera algún milagro», añadió.

Andrew se realizaba cada dos meses análisis de sangre y revisiones para ver la evolución de su enfermedad. Los doctores estaban impresionados de la «excelente salud, algo inusual para un enfermo de sida».

En octubre de 2003 se repitió las pruebas de sida y el resultado dio negativo. «Estaba desconcertado. No podía entender que alguien pudiera curarse por sí mismo de sida», añadía.

Andrew estaba convencido de que tendría que ser un error, no permitiéndose creer que podría tratarse de un milagro por el que tanto había rezado que ocurriera. Los médicos repitieron los análisis otras dos veces y los resultados seguían dando negativo.