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MADRONA (SEGOVIA), 22 (EUROPA PRESS TELEVISION)

La facilidad y limpieza de sistemas como las calefacciones de gas han ido apartando de los hogares la utilización de combustibles como el carbón o la leña aunque, de todos modos, los hábitos adquiridos por personas de avanzada edad o los de otros que disfrutan de segundas viviendas fuera de las ciudades permiten mantener vivo el oficio de carbonero.

Rafael Soldado es uno de los pocos que permanece en activo en este oficio en la Comunidad de Castilla y León y el último que quedaba en la capital segoviana, hasta que cerró su despacho en la ciudad y mantuvo tan solo la finca donde guarda su materia prima en la localidad de Madrona.

«Las nuevas energías han dejado lo nuestro de lado, la gente procura ir a otras cosas, con sólo enchufar al botón, y esto –el carbón– tiene el inconveniente de que es más sucio de encender y limpiar, pero es un producto que está actualizado», explicó Soldado en declaraciones a Europa Press.

A sus 65 años recuerda cómo trabajó desde los 14 con su padre repartiendo carbón con un carro, una mula y un burro, «cuando aquello era mucho más duro», y también el paso de este medio de locomoción a los motocarros.

Ahora, tras medio siglo de trabajo, ha ido viendo como la situación ha empeorado para este oficio, y de «compartir» el mercado con una quincena de carboneros en la capital ha pasado a estar prácticamente solo en Segovia, y sostiene que en el resto de las nueve provincias de la región la situación es muy similar.

LOS HABITOS DE LA GENTE MAYOR

Por otro lado, Rafael Soldado sostiene que, en ocasiones, las costumbres pueden a la comodidad y una buena cantidad de personas mayores no desea hacer cambios en su vida y continúa dependiendo del carbón o la leña para calentarse.

«Los hijos prefieren cambiarlo, ponerles otra calefacción, pero ellos no quieren, por los años. A mí me fastidia cerrar y que no haya nadie que les abastezca», resalta como razón para no retirarse. De todos modos, esto supone trabajo para cuatro meses y «nada» para el resto del año.

Asimismo, este perfil de cliente, y la resistencia que oponen a los cambios, mantiene vivo el concepto de las antiguas pesetas, ya que prefiere realizar las transacciones con referencia a esta moneda. «Me toca por las mujeres; me dicen «dímelo en pesetas Rafa, dímelo en pesetas, que esto de los euros aún no me aclaro, aunque luego me lo pongas en papel los euros», y hay que decírselo en pesetas».

Soldado abastece sobre todo a gente de los pueblos e incluso a personas de algunos barrios de Segovia, pero también a ciudadanos de otras regiones que disfrutan en Castilla y León de una segunda residencia a la que acuden en vacaciones y fines de semana, y a los que no les compensa utilizar la calefacción moderna.

«Es un producto que en la actualidad se usa en muchos chalés donde se instala una calefacción, pero montan en su hogar una chimenea y usando unos palos de leña y carbón de encina ya no encienden la calefacción», sostiene.

Tras tres generaciones de carboneros en la familia, él será el último en ella que mantenga el negocio, ya que sus hijos tienen otras ocupaciones tras haber terminado sus estudios. «Yo voy a seguir en lo que lo que pueda, pero no sé lo que me queda porque está la espalda cansada», concluye.