.

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 (EUROPA PRESS)

El 71 por ciento de los ancianos regresa solo a su domicilio tras sufrir una caída y el 20 por ciento teme volver a salir a la calle si no es acompañado, lo que demuestra las «importantes consecuencias» físicas, psíquicas y sociales que tienen este tipo de episodios para las personas mayores.

Así lo recoge un estudio, realizado con 360 mayores de 70 años, presentado hoy en Santiago en el marco del XXV Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), que revela, además, que el 11 por ciento de los ancianos deja de salir sólo tras un accidente de este tipo y un 10 por ciento de los que vivían solos permanecieron entre 10 y 60 minutos en el suelo hasta que lograron incorporarse.

El trabajo presentado señala también que sólo un tercio de los mayores que se caen contacta con el sistema sanitario. Por ello, la coordinadora del Grupo de Atención al Mayor de semFYC, Pilar Regato, destacó hoy que en muchos casos, cuando el anciano acude a la consulta «pasó tiempo desde que sufrió la caída y no la cuenta».

Por ello, insistió en la importancia de que los profesionales realicen una búsqueda activa y cuando efectúen la valoración geriátrica integral, pregunten expresamente al paciente sobre este problema. «Sufrir más de dos caídas en un mismo año supone tener un alto riesgo de que este accidente se repita», destacó la doctora Regato.

ADAPTAR LA VIVIENDA

En esta línea, comentó que las posibilidades aumentan cuando estás personas se levantan para ir al cuarto de baño, «que es uno de los sitios de casa donde más percances se producen», según concretó Regato.

Por ello, apuntó la necesidad de adaptar la vivienda colocando barras a los lados del WC, cambiar la bañera por un plato de ducha, y acudir a la teleasistencia, «que es un sistema de vigilancia y seguridad muy eficaz».

El consumo de medicamentos está considerado como uno de los factores principales que contribuye a disminuir la capacidad funcional y cognitiva y eleva el riesgo de sufrir una caída. Además, problemas auditivos y sensoriales, así como el uso de fármacos sedantes, elevan el riesgo de caídas.

Por su parte, caídas, frecuentes, depresiones, inquietud, incontinencia urinaria, estreñimiento o diarrea, y pérdida de memoria constituyen algunos de los síntomas a los que el médico deberá prestar atención.