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El conocimiento sobre el VIH/Sida está bastante extendido, aunque persisten conceptos erróneos que pueden causar discriminación

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

La mayoría de los españoles sabe qué es el sida y conoce suficientemente cuáles son las vías de contagio, aunque persisten conceptos erróneos que pueden sustentar actitudes de discriminación hacia las personas infectadas por esta enfermedad. Así, el 23 por ciento de los españoles sigue pensando que besar a una persona con sida es una vía de contagio, mientras que el 14 por ciento considera que puede infectarse al compartir alimentos o vasos y el 11 por ciento que la tos o un estornudo puede transmitir el virus, según una encuesta presentada hoy en Madrid.

El sondeo, realizado por Invymark para la Fundación Wellcome España sobre 1.003 entrevistas telefónicas a personas de entre 16 y 50 años de prácticamente todo el territorio nacional, revela que los españoles sitúan al sida como la enfermedad más grave después del cáncer, y a la cabeza de las patologías que pueden contraerse por contagio, por delante de hepatitis y tuberculosis.

En concreto, el 99 por ciento de la población sabe que el sida se contrae por contagio, un porcentaje que se mantiene estable desde 2001, cuando empezó a realizarse la encuesta, y que a juicio de los autores del estudio pone de relieve que «el primer la prevención está conseguido».

En relación con el conocimiento de lo que es la enfermedad, el 62 por ciento de los encuestados afirma conocer el significado de las siglas SIDA (Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida), lo que representa un incremento respecto a las anteriores ediciones del estudio (54 por ciento en 2004 y 53 por ciento en 2001). En este caso, presentan un mayor nivel de conocimiento los hombres de edad intermedia que residen en grandes ciudades.

Sin embargo, paralelamente se ha incrementado el porcentaje de personas que no saben que es el sida (26 por ciento de las respuestas), mientras que el resto de las respuestas relaciona el sida con un virus (2 por ciento), un síndrome inmunológico (2 por ciento) o la pérdida de defensas (1 por ciento), entre otros.

En cuanto al VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana), el nivel de conocimiento exacto es menor, ya que sólo el 29 por ciento afirma conocer el significado de las siglas. No obstante, el 14 por ciento de las respuestas lo identifica con el sida, el 11 por ciento afirma que es el «virus del sida» y el 10 por ciento sabe que se trata de un virus. En el 30 por ciento de los casos los encuestados admiten que no saben que es el VIH.

En este contexto, y posiblemente debido a la mayor información sobre la enfermedad y los tratamientos disponibles, desciende en un año (del 36 al 27 por ciento) el porcentaje de personas que entiende que el sida es más preocupante que en años anteriores.

VÍAS DE TRANSMISIÓN

En relación con las vías de contagio de la enfermedad, el 99 por ciento cita como prácticas de riesgo compartir jeringuillas, el cien por cien mantener relaciones sexuales sin preservativo, el 95 por ciento compartir cuchillas y el 87 por ciento conoce la transmisión madre-hijo. Así, según indicó el doctor Juan Berenguer, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, «las principales vías de transmisión son bien conocidas», aunque «destaca la persistencia de información errónea» que «puede suponer discriminación».

Así, se identifican erróneamente como vías de transmisión besar a una persona con sida (23 por ciento), compartir vasos o alimentos (14), la tos o estornudo (11), las duchas y los lavabos (7), compartir tizas o cuadernos (2) e incluso dar la mano (1).

Por otro lado, sobre la detección de la enfermedad, el 63 por ciento contesta que se realiza mediante un análisis de sangre, mientras que los encuestados identifican, como grupos de personas con mayor riesgo, a los drogadictos (58 por ciento), las prostitutas (32), los homosexuales (15), los que mantienen relaciones sin preservativo (15) o la «gente promiscua» (14). En consecuencia, el 69 por ciento de las respuestas apuestan por el preservativo para prevenir la enfermedad, y el 50 por ciento por no compartir jeringuillas.

Por otro lado, los responsables destacan que un 24 por ciento de las respuestas consideren que «cualquier persona» puede contraer la enfermedad, lo que, según el doctor Berenguer, revela que se trata de personas que entienden que, más que de grupos sociales, se trata de actividades de riesgo y no puede excluirse a ningún grupo social. De hecho, sólo el 19 por ciento de los encuestados afirma conocer a algún afectado.

En cuanto a la necesidad de someterse a pruebas para detectar el VIH, el 46 por ciento de los encuestados entiende debería hacerse la prueba en caso de relaciones sexuales sin preservativo, el 16 por ciento si consume drogas por vía intravenosa y el 15 por ciento si mantiene relaciones con prostitutas. Además, un 34 por ciento apuesta por hacerse la prueba siempre que detecten que se trata de una «situación de riesgo».

Destaca también, a juicio del doctor Berenguer, que aunque la mayoría (69 por ciento) de los españoles identifica el uso del preservativo como principal medida de prevención, este porcentaje es menor al de 2004 (85 por ciento), lo que puede indicar «cierta relajación» o un fallo en las estrategias de prevención, sobre las que «es posible que haya que incidir más».

INTERNET, PRINCIPAL FUENTE DE INFORMACIÓN

La encuesta también incluye preguntas sobre dónde obtener información acerca de la enfermedad. Desde este punto de vista, aunque la mayoría de los encuestados citan a los centros sanitarios como lugares donde consideran que se puede obtener información, entre el 16 por ciento de la población que ha buscado efectivamente información destaca Internet como principal fuente informativa, con el 34 por ciento de las respuestas.

En relación a los tratamientos, el 91 por ciento señalan que sólo son paliativos, y que no curan la enfermedad y el 29 por ciento afirma que se basa en la ingesta de pastillas, aunque el 63 por ciento sigue sin conocer en qué consisten los tratamientos.

Por su parte, María José Fuster, coordinadora estatal VIH-Sida (CESIDA), destacó que haya aumentado la «percepción de gravedad» sobre el sida, puso de relieve que el miedo ante la infección «es la base de actitudes discriminatorias» con los afectados y apostó por introducir en las escuelas una asignatura sobre educación sexual para reducir el riesgo.