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MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

El 5% de los niños españoles sufre el síndrome del trastorno por déficit de atención e hiperactividad y, según recomiendan los expertos, deben ser tratados por equipos multidisciplinares y requieren de un diagnóstico exhaustivo para evitar la sobredetección.

Así se puso de manifiesto hoy en la III Jornada de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, que anualmente organizan la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental de Madrid y la Fundación Educación Activa.

Los niños que padecen esta patología son inquietos y agitados, se mueven de manera excesiva, les resulta difícil mantenerse quietos y tienen dificultades de aprendizaje, según explicó la doctora Inmaculada Palanca, de la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental del Servicio Madrileño de Salud.

En este sentido, subrayó que los síntomas nucleares del trastorno son la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención, que aunque pueden ser rasgos del carácter o del temperamento de un niño, deben ser considerados como patológicos cuando su presencia se manifiesta de forma muy marcada y habitual en distintos entornos (casa, colegio, amigos) e interfiere de forma significativa con las actividades académicas, lúdicas o relacionales del niño.

Según los especialistas, esta situación se puede controlar con un tratamiento adecuado basado en el tratamiento farmacológico y en las intervenciones cognitivo-conductuales y familiares. Así, se ha observado en estudios clínicos que los pacientes tratados tienen una mejor evolución en la adolescencia y la edad adulta, que se traduce en mejores resultados académicos, llegando a alcanzar una buena cualificación profesional, además de mejorar la interrelación con padres, familias, profesores y amigos.

Por este motivo, la doctora Palanca destacó que cuando los padres sospechen que existe este problema deben consultarlo con su pediatra, quien lo debe remitir para valoración a Salud Mental para recibir un diagnóstico diferencial exhaustivo por parte de un especialista en psiquiatría de niños y adolescentes.

En este sentido, la presidenta de Educación Activa, Fátima Guzmán, apuntó que «el trastorno es mucho más llevadero si el diagnóstico y el tratamiento son precoces y si se trabaja de forma coordinada con el médico, el psicopedagogo, la familia y el colegio». «Es un camino difícil en el que la familia tiene que ser muy constante, porque los resultados no se observan a muy corto plazo (en seis meses) aunque, a la larga, los niños se benefician enormemente», añadió.

No tratar a tiempo este trastorno, en cambio, tiene múltiples y variadas consecuencias, según la doctora Palanca, como la pérdida de autoestima del menor, el desarrollo de una imagen negativa de sí mismo, el fracaso escolar, los conflictos familiares y las dificultades en la relación con sus iguales.